martes, 14 de septiembre de 2010

Andrea Malaspina


El muertito

Camino las cuadras hasta su casa como todos los días, el muertito atrás, atadito a su espalda.
Revolvió las esquinas a ver si encontraba algo para comer, para llevar a su casa, para vender por monedas.
Se agacho en cada bolsa, siempre con el muertito a la espalda. Así lo llamaba, cariñosamente, porque el niño nunca lloraba ni se quejaba de su destino. Pero siempre atadito a su espalda.
Cruzó las fronteras de la autopista que separaban las luces de la ciudad de su barrio en el suburbio.
El muertito a la espalda se acomodo un poco para pelearle al frío.
Ella pensó, leche tengo para el niño, mañana se verá y entró a su casa por la cortina de arpillera.
Encendió un fuego para sentirse a salvo, revisó los escasos víveres y puso a calentar un poco de agua para un caldo, amamanto al niño y lo durmió antes que llegara el hombre.
Sintió los pasos de él bordeando la zanja. Lo recordó en el pasado, altivo, montuno, con esperanzas. La pobreza y el maltrato de la ciudad hicieron lo suyo, pensó. Un insulto y las palabras empastadas no anunciaban nada bueno.
-“Qué hacés che? “fue el saludo.
- “Una sopa, ¿ querés?.”le respondió mientras atizaba el fueguito.
- “Agua sucia yo no tomo”- le contestó el hombre.
Agrego los fideos de mañana al caldo para conformarlo y una galleta reservada al desayuno.
Comieron en silencio, el niño dormido.
Se acostaron cerca para paliar el frío, a ella los huesos le dolían fuerte de tanto andar y andar con el muertito en la espalda.
“Qué juntaste?” escuchó mientras resistía la embestida del hombre que una vez fue su compañero de desventuras hasta que lo perdió el vino y la vida.
“Poco “, contestó ella.
Mantuvo el fuego encendido hasta que pudo para mantener caliente al niño, luego la venció el cansancio.
Se despertó con las primeras luces, el hombre dormía todavía su borrachera.
El fuego apagado hacía hielo del aire. Se acordó de la panadera de la avenida, esa que le daba ropita para el niño y que le dijo un día –“ Venite para acá, trabajo hay y tenés una pieza atrás del horno. El niño no es problema.”
Detrás del horno debe estar calentito.
Se acercó al muertito, el niño despierto la miraba fijo, como interrogándola, los ojos negros clavados en los ojos negros de ella.
“Te llamás Salvador”, le dijo al levantarlo, y arropándolo le susurro al oído _” y hoy de acá nos vamos”.

Nota:
Nací en la ciudad de Buenos Aires en septiembre 1963,
resido en Moreno , pcia de Buenos Aires desde 1987
Hace dos años vivo muchos dias de mi vida en Gral Pico , La Pampa donde comencé formalmente un taller literario a cargo de Agueda Franco.

Clara Muschietti


De Karateka (El fin de la noche 2009)

El paso se interrumpe
un camión descarga lácteos en un mercadito
los hombres hacen fuerza
el chino del mercado da instrucciones
yo pienso en la cadena,
en la cadena alimentaria de las cosas,
lo mejor que puede pasar es que se vendan todas las leches.

En qué franja del mundo estoy
en la que hace qué
en la que cree en qué
en la que jamás piensa en qué

qué soy exactamente

qué virtudes tengo
en qué franja de la bondad entro.

En el medio de la calle hay un auto dado vuelta
lo custodia una mujer policía
ya no hay personas
no hay accidentados
queda un auto dado vuelta
un auto que ya no sirve tanto
me preocupo por la vida de las personas que iban adentro
cuántos eran
si había niños, una mujer embarazada
un anciano o alguien feliz.

No tengo idea de mi coeficiente mental
cuánto es, que número tiene
en qué franja estoy

tengo una enfermedad crónica
me pregunto cuánta gente habrá
en la franja de los enfermos crónicos.

Mi vecina está recién operada de la garganta
tiene un hilito de voz
ella está en esa franja
su hija está en la franja de los niños con problemas de peso
yo estuve en la franja de los niños fóbicos
de las nenas a las que le comieron la lengua los ratones.

En qué franja cabe mi felicidad de hoy
en qué segmento va
no sé nadar
estoy en una franja que no me queda bien
a mí dejame en el agua que no me voy a morir
estoy en esa franja.

Nadie sabe en qué franja horaria está mi hermana
ese continente no está en esta franja
mi hermana está en la franja de las mujeres altas
yo estoy en la franja de las bajas
y la miro como cuando era chica
hay una franja que nos unirá siempre
la franja de los hijos de Mónica y de Ulises.

Se bifurcan las franjas de la identidad
tanto
que dan ganas de correr
hacia la preexistencia.

En el bebé diminuto que vi en el subte
iba la gracia
la vida
frágil
nueva
en la madre del bebé diminuto que vi en el subte
iba el miedo a lo inmanejable.

La franja de los recién nacidos
es la franja efímera.

Estoy en la franja de los que le deben al psiquiatra
de las chicas con mucho corazón
y muchos lunares
en la franja de los que a veces
duermen mal de noche.




***

Hace meses que veo
un cartel de remate judicial
en el departamento más alto del edificio que ocupa
toda la esquina.
La familia amenazada, aturdida, espantada,
condenada por un error
o por la falta de algo.

Hay zonas en mí
que tendrían que tener un cartel así
con letras un poco más grandes,
hay gente que no ve bien.

Un remate judicial de mi parte cansada
de la que repite el mecanismo que traba.
La neurona asfixiada, el corazón diabético,
la palabra que nombra lo que no estoy pensando.


Es imposible ser sano todo el tiempo,
ser colorido, ser buenísimo, ser genial,
ser feliz todo el tiempo, estar comprometido con la vida,
es imposible decir el nombre completo de alguien
cada vez que se lo nombra.






***


El desánimo como un tumor agudo.
Miramos por la ventana y fijamos la vista
en cualquier árbol. Algo desesperadamente verde. Para curarnos.

El teléfono suena y una señorita de un plan
de salud nos comenta lo bueno que sería
que tuviéramos medicina antes de irnos de veraneo,
después ríe y dice que no va a pasarnos nada. Pero ya pronunció
la amenaza. La escuchamos pero no vamos a decirle ninguna cosa.
Nos tocamos el pecho buscando una señal de algo,
y late, pero hoy no hay caso.

Un desconocido nos pregunta cuáles son
nuestros sueños para este año,
sólo sabemos los que tuvimos, uno en el que íbamos presas
por un crimen que no habíamos cometido,
la buena instrucción se cuela hasta en los sueños
y somos santas pacifistas pero
despertamos gritando con el llanto aferrado
como un tumor inextirpable.

Ahora sin escuela, sin tutor o encargo, juntamos
la tibieza que deja tu cuerpo en la cama
y le rendimos un culto salvaje para no sentir
que la soledad comienza a alojarse
como un tumor inexplicable, desde el nacimiento
no hacemos otra cosa
que estar con gente.

Un conocido nos pregunta sin en verdad estamos enamoradas,
fijamos la vista en cualquier niño. Algo desesperadamente joven.
Para curarnos.

Un bosque de pinos no nos propone nada,
una alameda, un arroyo, una cascada,
no nos propone nada.

El agua salada turbulenta podría limpiarnos,
decir mil cosas sobre sus beneficios
pero mejor deseamos:
ojalá que nos cubra el yodo
que pueda nutrirnos
que se nos vaya de la cabeza
todo lo aprendido.

La señorita se ríe después de decir que quizá
nos accidentemos en la pausa,
se nos congele la vida en la ausencia de responsabilidades,
vamos con el teléfono hacia la ventana
fijamos la vista en cualquier bebé. Algo desesperadamente nuevo.
Para curarnos.






De La campeona de nado (iROJO 2007)

este no es el tiempo de las grandes ligas
los pies contra la alfombra
escucho algo sobre los vientos huracanados que azotan
la Florida
ni siquiera puedo imaginar
la Florida
un viento huracanado sí
algo parecido a la conciencia

dicen que el huracán se llevó
no sé cuántas casas y personas
y qué horror
y cuántos perros y autos
y escuelas
y qué horror
ahora parece que soy alérgica
tres días sin dormir

venía en ese taxi y la radio
y el tipo que le disparó al amigo
¿quién es?
y lo de la Florida
¿y la Florida qué es?
y no se por qué pero
en estos días de tanta neblina
y a esta hora me parezco mucho más
a mí
pero a mí antes
me veo todo el tiempo en el reflejo
de la ventana
la bajaría
pero el frío
cierro los ojos pero tengo miedo de dormir
el taxista adelante tararea esa canción
o hace un sonido con la nariz
¿qué hace?

este momento es de cambio
camino sin contar las baldosas
la palabra lago es una palabra inútil
en mi estilo de mi vida
camino sola porque estoy sola
pero todo el tiempo no
o sí
no hay acuerdo
entonces una casa con lago
o un lago
eventualmente un lago
o soy todas o no soy ninguna





***

Acepto hablar de los campos de polo
pero no de ese caballo que no ve más que el césped
en esta tarde típica mi aspecto engaña
no escucho el ruido pero veo el caballo alejarse
espero en el auto
las ventanas bajas para el sol
tiempo para confirmar que las cosas son las cosas
y mi hebilla roja perdida está sobre el asiento
toda la atención puesta en el caballo sordo
el animal corre por la cancha
está esa escena
y la escena en la que mis ojos brillan debajo de los anteojos prestados
caballo marrón con mancha negra justo arriba del ojo
no te puedo ver
esta mueca que hago con la boca
esta mueca es perfecta
este segundo es alusivo
a los grandes segundos.


Nota:Clara Muschietti nació el 6 Enero de 1978, es fotógrafa y poeta. Publicó “La campeona de nado” ganador de la convocatoria anual de la editorial Irojo (2007). Formó parte de la antología “Poetas argentinas 1968-1980” compilada por Andy Nachón, ( ediciones del Dock en 2007). Lo humanamente posible” antología de poesía contemporánea Argentina, compilada junto Carolina Sborovsky , El fin de la noche (2008) Participó en “Poesía manuscrita” antología de poesía escrita a mano (2009)
A fines del 2009 publicó Karateka por la editorial El fin de la noche. www.unatareaimposible.blogspot.com

lunes, 13 de septiembre de 2010

Augusto Enrique


ABCDARIO

A
Justo cuando la luz pretendía ahorcarse
la noche también se suicidaba en el cielo

B
Estos ojos, estos pilares donde se asienta el desconsuelo
te miran desde el recóndito sitio de las esferas

C
Cuando la noche te pulverice en aerosol sobre los techos
vendrá tu rostro flotando como un camalote
en el estero del recuerdo

D
Te ibas desde la visión a la ceguera
desde la llama a la triste brasa que ya no quema

E
Si es verdad que habla con los diamantes
entonces escupe brillo por la boca
Y escucha a la piedra preciosa
cantando su color sin color
y su canto mineral de la alegría

F
Porqué este loco suspirar de mi alma
Porqué esta huida de mi corazón
Porqué tantas preguntas

G
Como explicar con palabras que la recién llegada
caminaba sobre el espejo y no a través de él
No se llamaba Alicia, no se llamaba ni venía sola
Yo la traía a cada rato con la mente

H
Cuando me tatúe tu imagen en los ojos
entonces la tinta de tu corazón
habrá perforado la memoria de las miradas

I
Tus ojos ardían en medio de la oscuridad
Ardía tu mirada en medio de tu oscuridad
De lo que puede deducirse que vos eras lo oscuro

J
Abrí un boquete en el silencio
y me fugué de la cárcel de las palabras
Todavía estoy prófugo


K
Te irás sin quedarte es obvio
Pero yo iré contigo y tú irás conmigo
A pesar de que viajaremos a distintas ciudades
con el mismo nombre

L
Pero si yo fuera el silencio me dejaría preñar
con tal de parir una palabra, una sola
Que rompa para siempre la casa sin sonidos

LL
Necesito una tregua en esta guerra con la palabra
Necesito una tregua en esta guerra por la palabra
Un cuerpo mudo que se abra delicadamente sin urgencia
como una flor que habla a través de sus pétalos

M
No fuí un extraño y sin embargo sentí humos familiares y no tanto
cuando atesoré las palabras para regalárselas a tu cuerpo

N
Que los pájaros dancen en el aire
trayendo palabras en su garganta
para cuando no podamos volar en el silencio

Ñ
Quiero mi palabra escrita en un muro
Quiero comprender la tristeza del muro
Y darle mis letras a su piel áspera y desierta

O
Alguien consumió el itinerario
que debían realizar los ángeles a través de la avenida
Después vomitó los lugares de destino

P
Esta urgencia que tiene sed de tu encuentro
Esta medianoche que extraña tu estrella
No son sino nombres de la falta de tu presencia

Q
Que el silencio haga abortar a su hija: la palabra
El silencio no quiere nietos

R
Un ataúd para la pequeña muerte de la noche
Un pequeño ataúd y un par de lágrimas a lo sumo


S
No me conozco, no me conozco, no me conozco
No soy yo el que repite las palabras muertas
Yo soy otro, otro, otro yo, no me conozco
Tengo que averiguar cual es mi nuevo nombre

T
No es mi corazón muerto
el que sufre terremotos de latidos
No, es el animal que danza sobre el color azul
el órgano que suena al mediodía

U
Algunas noches escribo
Para hacer la noche me faltan palabras
Y mis párpados están casi muertos

V
Con el propósito de mirar estoy mirando la imagen
Nadie miraba el relámpago de los pájaros de adentro

X
Quién fue el cómplice que permitió que mis ojos
se desangren en la oscuridad
Quienes fueron los que forcejearon con mi sombra

Y
Los escorpiones lloraban su veneno
Aguijoneaban la noche
entre ojos y sangre, entre rojo y ríos
Los fetos de escorpiones esperaban
el nacimiento del veneno

Z
Como un animal herido te ofrendé mi voz
Peregriné hacia el templo de tu boca
a través de las horas
Y mi última palabra fue tu nombre


Nota:Nacido en San Miguel (Corrientes) el 17 de mayo de 1977. Comenzó a escribir aproximadamente a los dieciséis años. A partir de 1994 vive en la ciudad de Corrientes capital, donde participó en las antologías del Taller Literario "TANAYPO" que es dirigido por la escritora Myrna Neumann de Rey (1997-2000) y donde ha obtenido los siguientes premios: Primer Premio Poesía año 1998 del Centro Cultural Mecenas, Primer Premio Poesía año 1999 del concurso "Los Creadores" de la Universidad Nacional del Nordeste, Mención Especial Poesía año 2000 y Segundo Premio Poesía año 2006 del mismo concurso, Tercera Mención Poesía año 2004 y Primer Premio Poesía año 2006 del Concurso Literario Anual de la Subsecretaría de Cultura de la Provincia de Corrientes, entre otros.
También participó del libro Poesía Joven del año 2002, y fue uno de los miembros fundadores del grupo de artistas independientes "LOGOMAQUIA", que duró desde el 2001 hasta el 2003 aproximadamente y que organizó debates, muestras, y jornadas literarias como "POIESIS" en el Instituto San José de la ciudad de Corrientes. Además fue miembro del Comité Organizador del "I y II Encuentro de la Nueva Literatura Correntina" en los años 2003 y 2004.
Mail de contacto: altazor41@hotmail.com
Página personal de internet: www.electronauta.blogspot.com

sábado, 11 de septiembre de 2010

Gianni Siccardi


El amor no es casi nada

De sus ojos partía un hilo
que terminaba en mis ojos.

De modo que nuestras miradas
recorrían simultáneamente
el pasado, el presente y el porvenir.

El amor no es más que una pequeña cosa:
el tiempo
un hilo
una mirada.






Travesía

Antes de conocer su tristeza yo le decía
estás en el libro que leo
tu carne borra las letras de todo libro
intento que tu cuerpo sea más hermoso que cualquier
abrazo que haya podido dar
que cualquier ruido que haya podido asustarme en el
pantano de la noche
que cualquier partida de dados
que cualquier sueño por el que haya apostado
trato de mirar el libro como lo miraría tu cuerpo.
Antes de conocer su tristeza
yo le hablaba de sus costumbres lujosas asestadas en
pleno día
sus costumbres inagotables de hermosa parturienta
su boca más despierta que todos los lenguajes.
Cuerpo vivo
entreabierto
todo te llega como una vieja dolencia.


Paso mi vida en tu vida
así como los condenados pasan sobre los rostros
queridos
lo que no hicieron
lo que no pudieron conocer
así como tu cuerpo está escrito en todos los libros.


Paso mi vida en tu vida
así como los condenados pasan sobre los rostros
queridos
lo que no hicieron
lo que no pudieron conocer
así como tu cuerpo está escrito en todos los libros.


Estoy bajo la noche
bajo el olor profundo del barco
puedo morir o sobrevivir
sin recuerdos ni excusas
en la miseria de esta gente
entre gritos y ropas desgarradas
abandonarme en la tormenta
Estoy en su cuerpo como en una travesía
como en una tela de araña
como en el plumaje de las drogas sagradas
sin más destino que crecer entre sus dientes
entreabiertos.


Viajo por su cuerpo como por una sonrisa
abro sus ojos como en un río
encuentro sus ojos de marea en marea
alejo lo que no me pertenece.
Estamos solos en casas desconocidas
en otras ciudades
son otras las caras que olvidamos
cuando toco su cuerpo
otros los olores que nos enloquecen.
Mi cuerpo está en el suyo como en un naufragio
como en un puente sobre mis sentidos
podemos morir o sobrevivir
y veo mi vida sin mirarla
sin recordar lo que me aterra.


Puedo morir o sobrevivir
en el furor que se despierta
en el agua en la noche en su cuerpo.
Miro dentro suyo y no veo sino mi vida
otros viajes lentos como en una siesta
como otros países
como otras costumbres y lenguajes.
Estoy bajo cubierta
un loco se arrastra por el piso y canta
quisiera tener miedo ahora
la cara helada por el viento y el agua
y golpear y caer en la cubierta húmeda.
Estoy junto a su cuerpo salado
lo encuentro de marea en marea
toco sus ojos como un loco
toco sus ojos como un asesino.


Esos son los ojos que amas
ella está a tu lado
hace tanto que no se abandona
las plazas las calles los rincones
aquella habitación
la niebla y las mañanas
algunos días o momentos giran alrededor de tu vida
palabras absolutas que se escucharon o dijeron
giran alrededor de tu vida
son las cosas que tocas sin saberlo
lo que ves sin saberlo
lo que encuentras en cada gesto son sus ojos
y ves por sus ojos sin saberlo
sin recordar lo que te aterra.


Los que miran y están a su lado como lenguas
ardientes
sin ser ella misma ni parte de ella ni de su vida
terrestre
pero giran alrededor de su vida y sus vestiduras
y costumbres
llevan sus ademanes
ah, su cabeza vuela.


Ahora ahora
si se enciende el camino
si nada nos es negado
si estas gotas de incienso son la luz
los ojos de los amantes que no se matarían por amor
ojos ligeramente explosivos
que no morirían sino por distracción.
Tanta simiente tanta luz
puede venir el verano y devorar todo esto.
De pronto soy otro
nada de lo que he vivido
ningún recuerdo me convierte en otro
pero soy otro
soy el lenguaje entre tu cuerpo y la noche
soy el lenguaje
entre lo que se va hacia otras habitaciones y
aventuras
y lo que permanece
para durar en su cuerpo
y ella conoce lo que permanece
es parte de su cuerpo
lo lleva en cada movimiento
cuando camina cuando mira
cuando camina en el verano bajo el sol
y lleva ese lenguaje
donde se dieron la dicha los olores
los descubrimientos los abrazos
las repentinas simpatías
y ella lleva su cuerpo
como una alcoba donde se han dicho los secretos
las cosas graves que llenan el mundo
o lo vacían de pronto.


Soy otro
otro junto a su cuerpo
mis manos son las mismas
y mi boca
pero tocan su cuerpo como un loco
tocan su cuerpo como un asesino.






Preguntas

Sentado en su silla envejecida
el anciano interroga
a la noche.

Afuera
el árbol triste
cubierto de pájaros
sostiene el horizonte.
Las cenizas adormecen
los muelles de la noche,
El cielo sangra.

Dónde están los caminos
que dibujaba el sol?
Dónde están los días
en que el amor cantaba?

Esta es la hora nupcial.
Las sombras se detienen
al borde de la casa
pero entran rumores
voces impetuosas
siluetas de otro tiempo.

Cuando el anciano cierra los párpados
empieza la boda
entre el crepúsculo y la noche.
Cuando abre la boca
unas pocas palabras secretas
atraviesan su vida.
Una dicha intransferible
lo mira desde su juventud.
Con los ojos cerrados
entrega confiadamente su pasado
a la noche que comienza.

Nota:Gianni Siccardi nació en Banfield (Prov. de Bs. Aires), el 27 de septiembre de 1933 ,
Libros publicados:Conversaciones (1962, Nueva Expresión, Travesía (1967, Sunda), Ella (1989, Ed. del sol),Fragmentos (1995, Topatumba)

viernes, 10 de septiembre de 2010

Soledad Castresana


Piedra

Aún
lo que no tiene conciencia
puede hacer sombra.

De Selección natural (2010, inédito)



Liebre

Una estrella
me imanta los ojos.
Se escucha un estruendo.
Espero en la luz.

De Selección natural (2010, inédito)




Hermafrodita

Soy suficiente
Me ofrezco
solo
por la especie.

De Selección natural (2010, inédito)





Pez de mar

En este mundo de lágrimas
los párpados sobran.

De Selección natural (2010, inédito)





La supervivencia del más leve

Una hormiga
carga una espina.
En la punta
una mariposa
descansa.

De Selección natural (2010, inédito)






La dolorosa

Un relámpago
me roza el pelo
y yo
con los pies mojados.

De Selección natural (2010, inédito)





Manta raya

Si fuera pájaro
nadaría.
El mar
descansa en el aire.

De Selección natural (2010, inédito)




La tarea

Llega el padre a la casa. Trae un saco de huesos
que deja a los pies de las hijas.
Ellas aceptan la tarea.

Unas tejen con flores de sombra.
Otras bordan con tientos de laurel
las figuras de mujeres en silencio.

Entra el hermano en la casa
con un vellón de lana cruda.
Ellas trenzan la noche en una soga,
acompañan al padre hasta el jardín

donde lo envuelven, sin miedo,
como si fuera un hombre.

(inédito)

jueves, 9 de septiembre de 2010

Fernando Aita


La lucha

Carisma bruto y los brazos de un oso.
Pensaba ganarse la vida sin gastarse
el lomo como los trabajadores:
a los golpes. Pero no se llega
sin disciplina, sin obediencia:
el que madruga y acata, sirve;
y el que no, está en la lona.

Hizo guantes, le daban
unos pesos, y se ganó la simpatía
de Don Chicho. Las canas doradas,
dos dientes, la joyería, como un señor feudal,
distribuía la riqueza entre los necesitados
para tomar el bombo, la bandera, la calle.
Y apadrinó al crédito local
en un plantel de lucha libre.

Peleó con falsos titanes
por la periferia. La fama,
ajena: una máscara roja.
Nombre doble y doble vida.
Comienzo entre abucheos,
que bancan el espectáculo, con los malos
ventajistas y mañosos. Hasta los buenos
gestos, y la frecuencia en el triunfo,
que todos adoran. Bueno y malo
es una lucha de matices.

Miden sus fuerzas los rivales,
los compañeros en el ring,
saludo desde orillas,
y al centro de un salto,
retumbar de maderas,
choque calculado,
danza forzuda,
giros de colores,
vuelcos, estrépitos
de tablas, barullo de tribuna,
cuenta, contra, cuenta,
las manos arriba.

Admirado del tumulto infantil,
atrás del telón, sin disfraz,
se convierte en lo que es:
uno
entre tantos, en la lucha privada
de público, que busca ganar
algo.


De Épica chusma (2007)




Forastero

Estoy en Babia, llevo lentes de sol
y auriculares: la tarde está blanca
de luz y ensordece el barullo.
Traigo las suelas flacas,
en la ropa el polvo de los caminos,
la piel de la cara quemada.

Quiera o no, subrayo la frontera.
Soy el que alienta los deseos
de traspasarla y el argumento
del que monta guardia.
Lo diferente nos tira
como temor o deseo.
Pero ¿me van a repeler o asimilarme?
¿Soy una amenaza? ¿Un mensaje
de invasores? ¿Un pionero del exilio?
Uno que desafía la armonía:
¿qué nos une y nos iguala?
¿Qué nos distingue?

Me buscan rasgos familiares,
me interrogan centinelas:
“¿Qué dejaste atrás?"
Tierra.
“¿Qué se te dio por meterte en esta?"
La vida cuesta menos,
se ve más horizonte.
“¿Tan fuerte es la esperanza
para mandarte a territorio ajeno?"
¿La esperanza es quedarse?
Yo le tengo fe a mis pasos.
“¿Qué llevás en la mochila?"
Papeles, unas frutas, un licor.

Diviértanse con los apodos,
con los ademanes que tapan
los huecos entre mis palabras,
con la tonada antes de que se diluya
y se me pegue la música de su dialecto.

El futuro me reclama
la memoria,
lo mismo que el pasado,
que se borra
y se reescribe.






Intemperie

El canillita se refugia en su puesto,
su gorro y su bufanda.
Las lágrimas no son del frío.
Acaba de recibir noticias.
Un mensajito de su novia.
“Tenemos que hablar”.






Adiós

Salimos del café y de nuestras vidas,
con sonrisas resignadas y un abrazo.
Cada uno con dos juegos
de llaves propias.

De Lengua extranjera (inédito).


Nota:Fernando Aíta nació en Avellaneda, Buenos Aires, en 1975. Estudió Letras e Inglés. Escribe. Publicó Épica chusma (Ediciones del Dock, 2007). Participó en Poesía en tierra (FCE, 2005) y Antología de Ensayos En Vivo Vol. 1 (Ensayos en libro, 2009). Colabora con textos e ideas en distintos proyectos: GraFiTi -escritos en la calle-, Ñusléter – 24 hs. de literatura, Ñuspéiper, Cámara Flashera, Adonde va la lluvia, Ensayos en vivo, LosMalllevados…
Le interesan las relaciones entre comunicación y creación colectiva.
www.fernandoaita.com.ar - fernando@niusleter.com.ar

miércoles, 8 de septiembre de 2010

Graciela Perosio



***

Abandoné mi personaje, y se deshizo el argumento.
Quedaron siquiera lamparazos,
relumbrones sorpresivos y breves,
fantasmagorías de perfiles
en el evanescente teatro de la vida.
Me senté a esperar
y aprendí a ver los hilos
que nos manejan como marionetas.
Hilvanes que tal vez, nosotras mismas tendimos
como peligrosas madejas del pasado.
Comencé a destejer, lavar la lana,
(enderezar la endecha)
y, calzado el cordón en el huso,
nuevamente arremeter en el telar del tiempo.

Vi también, al final, la tarea habitual amanecida.
El gran secreto de estar solo en los actos.





***


el adolescente entró al locutorio
al sentarse frente a la computadora alzó sus brazos
para sacarse el buzo que arrastró la remera enrollada
vi el vientre plano y moreno:
un triángulo de vello negro crecía
desde la base del ombligo hacia el pecho.
pensé en una mano pequeña recorriéndolo
pensé en la radiante vibración de esa piel
la carne desnuda grita –perentoria-
su fragilidad,
pero el adolescente ignoró por igual
su indefensión
y mi mirada.





***

Siempre hay un poco de dolor que queda.
un instante filoso que recuerda
la carne perentoria, las miserias,
el oscuro miedillo de la muerte, la callada.
Sólo aguardar que pase y se deslice
como agua que sueña una cascada.
Sostener aún la ternura de lo humano,
El tibio olor de la materia corruptible
pero, con un corazón que intuye otra manera,
otra respiración completamente afuera.
(Alguna vez nos darán vuelta como a un guante.)

La estrella, el roble y yo seremos pura savia
Que vuela a la velocidad secreta de la lámpara.






***

guardo un tesoro en un sencillo tiesto de barro
colgado de la urbana reja del balcón.
son raíces de junquillos silvestres
medrando en un terrón de tierra pampeana.
al promediar el invierno, cada año,
asoman verdes puntitas
que se convertirán en alegre cabellera cimbreante.
y sobre ella, delicados plumerillos claros
que, casi en primavera, constelan
como estrellas blancas, celestes, azuladas
la repoblada cabeza de maceta.

ese ramo sencillo y eficaz,
puntual e inequívoco,
enciende en mi pecho la gratitud
por lo cabal.



Nota:Graciela Perosio nació en Buenos Aires en 1950. Egresada de la Facultad de Historia y Letras de la Universidad del Salvador. Dirigió el Departamento de Extensión Cultural del Instituto de Cultura Religiosa Superior. Recibió la Beca de Investigación del Fondo Nacional de las Artes para estudiar la obra del poeta argentino Carlos Latorre. Ha publicado siete libros de poesía: Del luminoso error, Brechas del Muro, La varita del mago, La vida espera, La entrada secreta, Regreso a la fuente y Sin andarivel.
Desde 1978 coordina el taller Las voces, dedicado al estudio y fomento de la creatividad aplicada a la escritura. Su obra ha servido de inspiración a otros artistas destacándose la muestra escultórica sobre La vida espera que Aroldo Lewy hiciera en el Museo Luis Perlotti. Por otra parte, un grupo de jóvenes que investiga las posibilidades de las perfomances multimediáticas, bajo la dirección de Elizabeth Dib, ha montado dos de ellas como comentario a Regreso a la fuente (Centro Cultural de la Cooperación y Casa de la Lectura,respectivamente) Su obra está siendo traducida al portugués y al italiano, habiéndose difundido por diversas publicaciones gráficas y sitios de la red.