martes, 20 de agosto de 2013

María Belén Aguirre




Las pústulas de Job


Irremediablemente soy
lo que he temido.

Anoche insististe en saber.

Yo cumplí en advertirte:

Es terreno minado
este pasado.
Mejor saltear
algunos hitos.

Dijiste:
Quiero igual.

Y no pude negarme.

Por cada episodio
vos temblaste
tres veces.

Nunca es proporcional
el morbo a la curiosidad,
pensé

cuando en un acto
reflejo retiraste

tu mano


de mi hombro.



___________






diáspora


Ningún hombre vendrá a buscar sus vestigios entre mis cosas.

Se han mudado a otras casas,
lejos de aquí,
a otras ciudades

todas las mujeres que he sido.

En la maceta que da a la ventana
hay oculta una llave
con que abrir la puerta.

Pero en vano girará
y en vano entrará.

Sólo paredes blancas.

Y un extraño alivio
en el aire.




___________





braile

Esta es la mano que escribe
el poema sobre mi cama
y hunde los puntos
y las íes trasegando la hoja.

De rodillas
estoy.

Escribo sin saber  paisajes
para ciegos en el dorso
de la hoja. Si Carver
los mirase con la punta
de sus dedos diría
que por ese vitral roto
se ha fugado Dios
de la catedral
dejando a su paso
ciegos azorados.

Todo retumba aquí
y es horrendo
oír mi voz
volver gritando.

Mejor la fe que no disuade
con contraejemplos:

Esta herejía.




___________





ad hominem

Me gustan los poetas 
que han sufrido 
hambre, desalojo 
y tal vez descrédito. 

De ellos más 
que de los otros
me he sentido yo 
incondicional hermana 
en la orfandad. 

Estrecha el verso
ungüento es.

Cuando el padre ha muerto, 
todos los hijos son póstumos.



Bio:  Nació en Tucumán, el 11 de marzo de 1977.  Estudió cine en la Universidad Nacional de Tucumán.
Ha publicado: “Viaje a Lituania” (nouvelle; Brillovox, 2009), “Travelling desde ventanilla de casa rodante” (microrrelatos ilustrados por Ramiro Clemente: Tucumán- Barcelona; Ediciones de La Eterna, 2012) , Praga en dos (poemario; Ediciones de La Eterna, 2012), las plaquetas de poesía: “Diez poemas y medio para Safo” (Ediciones de La Eterna, 2012 y 2013 respectivamente) y “La bisnieta retardada de Artaud (poemario; Ediciones de La Eterna, 2013;  Niña Bonita Cartonera, Zaragoza, 2013)

Su obra ha sido traducida al italiano, portugués, alemán y  hebreo. 




domingo, 18 de agosto de 2013

Mario Castells





Puente’í

A Bartomeu Melià, s. j.

Travesaño quebrado sobre el agua,
a medias sumergido,
la sombra de la mano del estero,
te invade como el olvido.
Sólo te revive el beso dulzón del bañado
en su plenitud de herrumbre.
Algún teju’í, alguna garza real, algún
que otro insecto o voraz lampalagua,
seguirá tu senda viscosa
hacia el corazón del agua.
Mas no tus usuarios dilectos,
los ingeniosos destructores,
que en la diáspora difusa, marchan
a contracorriente de sus querencias,
—cíclica manía–,
rumbo a un puerto que colme
sus rogativas de barro.







Ñakanina

la encontré en un amanecer sin amos, sin esclavos
y sin razón cartesiana.
Francisco Madariaga

Abre tus piquetes
al ñakanina de mi amor.
Expande esos potreros
de intramuros
donde se funden la miel
y el lodo de la vida.
Los árboles de pakuri
no maduran su fruta,
esperándonos.
Trepemos hasta
su cima y aguardemos
un diluvio que nos
pertenezca.
Tu sudor
es mosto de caña
para mis ojos
y el color broncíneo
de tu piel de onza,
exacerba mi deseo.
Desde la hora del plañir
de las palomas,
consagraré mi vida
al cíclico resurgir
de los humedales,
donde los dioses enamorados,
arrastrando la polvareda
del bosque, la quemazón
que exhalan los rozados
y el embrollo
de higueras empayenadas,
lavan sus genitales
después del coito.








Ñeembukugua

A Zenón Bogado Rolón, en vida

Arovia tekovépe
asyryñemíva
Yvyguýpe, ita ñe’áme,
Yvyra ro’ópe,
Y ñe’emíme.
Tracy K. Lewis

Desde las riberas del Piraguasu
hasta allende el cenizal,
incluyendo el Pikyry,
soy del Ñeembucú.
Soy de los esteros,
de estos grandes riachos sin prisa.
Como las garzas y el karãu,
como el kuriju o el lovope,
como el camalotito verde y la herrumbre
que llegan a los pozos y bebederos,
yo soy de los esteros.
Camino de madrugada
sobre el embalsado sigiloso,
al acecho como el jakare;
rujo como el karaja celoso en los tacuarales
y remedo, borracho, al pececito de lluvia
que agoniza sobre la arena.
Determinado a sestear,
regateo el vientito
con las frondas y los tremedales,
con el vaho de los rozados
y las sementeras.
Dispuesto a dormir disipo
el delirio desenfrenado de mis estrellas rotas;
callo el complot de las naranjas
en eterna caída; fumo
y pienso: “Muerta
la ilusión de un amor arenoso,
cagué, alguna vez, maripositas de palo”.
Apaguen hoy su pedantería, luciérnagas.
En mi gruta, sólo
resplandecen los lampiones.








Onírica

A Mariana Bernasconi

Con el cansancio dormido
nos metimos en la cueva.
Tu sonrisa en harapos brillaba
en la íntima oscuridad del crepúsculo.
La niña se esforzaba en prender
el arbustito del fuego familiar
y mi alegría callosa necesitaba
del agua de tus besos.
El niñito encendió un pequeño sol
nuevo y te entregó el corazón
para no perderlo.
Se lo guardaste en tu escapulario
y te levantaste a cocinar
las flores del jardín eterno.








Jaguarete

A Hernán Ruiz, jinete sin redomón

Amenazarö pyhare
Che rancho guýpe aguapy
Ajapysaka mombyry
Ahendu heta mba´e.
Emiliano R. Fernández

Noche tempestuosa: espasmos
de refucilos se agitan sobre las cumbreras
de mi rancho destartalado;
el cubil de estaqueos y cortaderas
se ha inflado como un escuerzo
en fuelle, picaneado
por la corredera del viento
orillero y el cielo en llanto.
......................
Retazo de selva murmurada,
mi voz carrizalera
recupera, a grandes zancadas,
la tonada del «Yo, pecador».
Y el recuerdo de otras noches
de tormentas olvidadas,
se lubrica con el semen de la vela
y el repiquetear furioso del chaparrón.
......................
Fascinados por el rugido
melodioso del jaguarete,
mis pulmones saturados,
emulan su celada.
Fumo en cuclillas
a la luz de un quinqué;
veo morir sin gloria a las uras
y a las polillas, incineradas
en la flama del querosén.
......................
Consuelo busco en el camino
y en los círculos sostenidos,
alrededor de mi deber.
Oiré el mugir de vacas aterradas,
sintiendo en cada arpegio, la llegada
del tigre del amanecer.


 Bio:  (Rosario, 1975) Escritor, traductor y poeta nacido en Argentina, hijo de padres paraguayos. Marcado por el exilio de sus padres, por el avañe’e, el idioma de su gente, y por su historia familiar, tras una larga estadía en los esteros del departamento de Ñeembucú, incorporó el “ñande reko” a su imaginario poético, a su praxis creativa, en su dimensión artística y política. Hoy forma parte del Centro de Estudios de América Latina Contemporánea de la Universidad Nacional de Rosario (CEALC- UNR) y del Grupo de Estudios Sociales sobre Paraguay (GESP- UBA). Ha sido ayudante de cátedra de Literatura Iberoamericana 1 de la carrera de Letras, bajo la dirección de su querida profesora Sonia Contardi, recientemente fallecida, y de la unidad electiva: “Paraguay: Desde la guerra contra la Triple Alianza hasta la presidencia de Lugo. Visiones del pasado en debate” de la carrera de Historia, ambas materias de la Facultad de Humanidades y Artes (UNR). Ha publicado artículos de crítica literaria, historia y ciencia política en revistas y actas de congresos del país y el extranjero. Ha publicado también el texto ensayístico: Rafael Barrett, el humanismo libertario en el Paraguay de la era liberal, (en colaboración con Carlos Castells), Rosario: CEALC-UNR, 2010; el poemario Fiscal de Sangre, (firmado con el heterónimo Juan Ignacio Cabrera), Colectivo Editorial “La Pulga Renga”, Rosario, 2011; y El mosto y la queresa, novela ganadora del Premio Provincial de nouvelle “Ciudad de Rosario” (2012). Forma parte del colectivo editorial “La Pulga Renga” que ya lleva editados 6 libros de poesía. Actualmente trabaja en una antología bilingüe de poetas guaraníes contemporáneos.

sábado, 17 de agosto de 2013

Andrea López Kosak








Aguanieve

Sobre tu cadáver voy a recrear la escena
de mis manos sucias ante la mesa servida
Una catástrofe negarme a comer
con la boca cerrada
morderme la lengua y no tragar
Voy a nacer en vos otra vez
yuyo ponzoñoso a tu costado
matando las raíces
En vos otra vez
voy a acabar
sentada en la cabecera, las palmas llenas de espinas
dándote el perdón
Y de postre migas de la torta de manzana
Exiliada
del banquete guardo una visión perfecta
Voy a pedir un deseo
por cada pestaña que caiga
Llega el olor
Hay cuerpos apilados
atrás de la cortina
Espío a través de las fibras finas de esa tela

Voz que me decías
anunciabas el plato principal
supe obedecer, estaba a punto
mi cabeza de alfiler
pegada a tus trajes, tus camisas
el nudo de tu corbata
Vos
qué me decías
Bailo, levanto polvo en tu tierra
quebrada.
No tengo el don, me hiciste callar
para siempre. Ocupo mi silla
Una mancha en el mantel nos incomoda
-Honrar y servir
al que asoma
adentro, remordido-
Cuando me hables voy a saber que soy
en tu reino desheredada
Se hace tu voluntad así, acá
como en los telos la imagen se multiplica
Las manos frotando el jabón
Mi ofensa
fue decir no estoy segura

Llega el olor. El nudo de tu corbata
El frío
de los dedos en la copa
de los ojos de gato que miran
la cena desde abajo de los muebles
A la hora de cerrar las puertas de la casa
sometida a rechazar
el disfraz justo
busco una señal para no ahogarme
Tomo un sorbo de tu champagne
Papi. Vos sos la roca
donde estalla el agua, yo
la piedrita desprendida
cuando frotás la suela en el cordón
La ropa está colgada en su lugar
y hay que sacarle brillo a tus zapatos
Sin parpadear
como una muñeca guardo el secreto, tanto
te comprendo
Constantemente lamida
fue mi oreja
Sentado en la cabecera, las palmas y los laureles
no son para vos
Sola, sorda, cómplice, testigo
Apreté las piernas para no mojar el tapizado
Ahora,
beso sapos y me convierto en su esclava



Bio: Bahía Blanca, 1976. Publicó Bailar sola (colección de poesía Chicas de bolsillo, Editorial de la Universidad Nacional de La Plata, 2005), La Tarea (Manual Ediciones, Rancagua, Chile 2011) y Le dan hueso (Editorial Cinosargo, Arica, Chile 2012).





viernes, 31 de mayo de 2013

Damián Lagos Fernandoy





Justo a tiempo


Que cómo en cada palabra final
se advierte un nuevo comienzo
no lo sé
pero ya hemos atravesado
la tierra negra
blanda y desprendiéndose
pasamos la arcilla dura y salitrosa
de la zona
letal para el olivo inocente.

Vetas de pedregullo
huesos quebrados y porosos
animales sin data ni historia
posible de reconstruir
o algún indio anterior a nuestro ocaso.

Todo se vuelve experiencia lateral
friso y mosaico a la vez
mientras el agua se filtra bajo los huesos
en una especie de napa verdosa
pero que no importa
porque se sigue cavando
y de pronto aparece otra capa de tierra negra
desconocida, barrosa
la que se empuja con baldes
y poleas hacia arriba, la superficie.

Cualquier sonido es extraño y oscuro,
la frescura mitiga el calor
seguimos sacando restos incomprensibles
herrumbrados, fosilizados
a los cuales no se les presta
la menor atención
la idea es abrirse paso
los que están arriba, en la superficie
ellos dirán si son los restos del arca
o la basura de las ciudades modernas.

Tampoco importa
cómo vamos a salir
si habrá arneses que bajarán para nosotros,
si alguien dará la orden de salir
si nos sacarán por la fuerza
cuando adviertan nuestra obsesión
de seguir
embadurnados por el movimiento
sepultándonos en cierto modo
‘hasta fundirnos en el magma’
solemos exagerar.

Pero no
las vetas van quedando atrás
o arriba
el agua que se filtra se la extrae
con bombas
arriba la distribuyen entre los fieles
la tierra barrosa
refuerza los sembrados
eso dicen
de este lado poco sirven las noticias
en fin.

Podemos prescindir de cualquier sombra
en esta oscuridad
como así de gestos iluminados
el ojo percibe el obstáculo
justo a tiempo.



****



El silencio es un punto de partida
la gravedad es un punto de partida
un conjunto vacío es un punto de partida.
La billetera encontrada en la vereda,
el aviso de corte del gas,
el recorrido del Ceferino A,
podrían ser puntos de partidas
pero tengo mis dudas.
Las despedidas son puntos de partida
para ese otro;
los regresos son puntos de partida
para otros.
Despertar luego de tres semanas en terapia
es un punto de partida
para todos en casa,
bastante optimista si se quiere.

Las drogas no son un punto de partida.
El metrónomo es todo el tiempo puntos de partida,
permite recomenzar cada rumbo perdido.
Una mujer caliente, desnuda boca abajo,
es un punto de partida,
a veces borroso para el ojo humano.
Las terapias son puntos de partida clásicos,
con finales predecibles
para alguien.
Un pasillo universitario a las nueve de la noche
es un punto de partida nostálgico,
heroico, tontuelo,
hace bien pero hace mal.

Dormir es la antesala a un punto de partida,
al sueño, al desvelo,
al otro día;
una antesala donde nadie nos cuida.
Una vereda fresca es un punto de partida.
Una vereda con baldosas flojas no es un punto de partida,
los puntos cardinales tampoco.
La primera impresión es un punto de partida,
también la última.
Los girasoles de Van Gogh son un punto de partida
aunque a mí no me gusten;
Saturno devorando a su hijo, de Goya,
no es un punto de partida
por más que yo quiera.

Sólo las nubes y el agua escapan al punto de partida;
también las hormigas,
pero no quería decirlo.



****



Canción de cuna

Donde se juntan los vientitos
es que llueve
parece recitar el chofer
de perfil

la ventanilla cerrada, calor
el hijo de la locomotora
el tubo de gas
la bomba de tiempo

lluvia lejana, visión panorámica
fresco avanzando

Stonehenge es un predio municipal
con armazones incomprensibles
cemento muerto y amarillento
que el pasajero adormecido
jamás se explica

el sol
como a través de una lupa
en jardines de veranos
pasados
cuánto querés que dure
cuánto, hija querida
yo haré que duermas
y todo eso que quieras



*****



Materia gris

La materia gris del poema,
tan indistinta a la lista
memorizada
del supermercado:
hojas de hierba,
té de cedrón,
vía láctea y
descremados;
y en el medio algo que separa
y arrebata del olvido
o hacia el olvido,
si la memoria no engaña.

Góndola de vinos
y canciones flotantes,
la voz de la cajera,
y su pregunta por el precio
de las cosas.

El cielo techado y fluorescente,
una imagen que desampara;
de pronto algunos lazos se zafan:
la oferta del día,
ni lo dudes.


Por alguna razón,
no alcanzamos a volar
en pedazos,
seguimos pasillo abajo,
verdaderos homeless,
el rumbo vago y oscilante,
absorbiendo colores
y comparaciones.



Materia gris que abre y cierra sus puertas.



****



Marea de los tiempos

Frente al mar,
mi deseo es múltiple;
cimbran en la osamenta
nostalgias de navegante,
memoria ilustrada de sirenas y tritones,
de bajeles
y puertos de palos;
es el reencuentro de la piel y la sal,
que renueva el pasado remoto
de donde se desprendió
la criatura que solía
justificarnos.

Es múltiple y desbordante
este deseo de mar,
no cesa de buscarme,
de situarme en sus orillas,
como náufrago desesperado,
como el atleta lleno de esperanzas,
como pescador en batalla,
las huellas del mismo pie,
la misma boca reseca.

Su voz antigua nos reúne esta tarde,
al poema,
a ustedes,
a mí;
canción de las mareas,
melodía en la brisa
y en la espuma.

Qué le ofrecemos
sino nuestro amor descalzo,
qué sentimos
sino la inmensidad de sentir.

Ahora
la línea del horizonte
nos señala la tormenta llegando;
de pronto regresamos
a nuestra condición actual,
el mundo y sus hechos relevantes;
ahora que ese deseo se apacigua
hasta la próxima
marea.

Gracias por la atención prestada.



*****



Enero

Enero, sus tropiezos,
transitar escabroso del deseo:
ayer el sol,
hoy la lluvia,
mañana el viento.

Mi criatura duerme,
la observo a hurtadillas.
Nunca antes he agradecido
esta tranquilidad,
esta misma que me deja pacer un rato,
y me predispone a buscar
algo entre nosotros.
Salir a pasear, lluvia.
Descansar, sol.
Viento en casa.

La playa lejana,
referencia inmediata,
quizá hasta marzo.
Planes,
literaturas pendientes,
planes al respecto,
microplanes.

Objetivo de
un piano eléctrico accesible,
internet, tarjeta.

Regreso espantado
a cierto estado de realidad,
uno de tipo exagerado.
Algo parece abandonarme
y allí radica mi espanto.
Hay un sacudimiento. Luego desaparece.

Vuelta a enero, las uvas pintonas,
tules cubriendo las ventanas,
mosquitos a la noche.
Dos picaron a mi criatura.
Anoche maté dos,
quedaron enmarcados en la pared,
arte rupestre.

En un rato la bañamos.

Bio:Damián Lagos Fernandoy nació en Temuco, Chile, en 1981. Desde 1986 reside en Viedma, Río Negro, y probablemente morirá allí. Alterna sus actividades entre la música y la literatura; ha coordinado talleres de escritura; ha cursado materias de la carrera de Lengua local. Ha publicado la nouvelle 'viaje de ida y vuelta' en el libro 'cuatro relatos' del FER (Fondo Editorial Rionegrino).



jueves, 4 de abril de 2013

Natalia Rozenblum

.

 
Si te vas, 
llevate tu ropa, 
esos platos de tu abuela
de reborde dorado
-que no sirven ni para el microondas- 
el parlante enorme 
que ocupa un tercio de pared
-y nunca encendés-;
si te vas, 
llevate tus mañas de obsesivo, 
tu orden superficial
-tu ficción-
el olor que arrastrás 
al moverte, ese libro dedicado 
por tu ex 
-que encontré y nunca te dije-; 
si te vas, 
llevate el sillón, 
aunque me guste
-aunque esté hundido en la mitad
como dos pendientes
igual que nosotros-
el destornillador de los domingos 
el martillo de los domingos
el taladro de los domingos
y mis ganas 
de que no te vayas.





Hagamos el amor en una playa
de estacionamiento
de un shopping
conocido.
pongamos el parasol
que nos dieron el verano pasado
en el balneario de santa teresita
o mar del tuyú.
hagámoslo en tu asiento
así mi cola rebota
contra el volante;
hagámoslo atrás
así nos caemos
sobre la alfombra
y nos reímos
hasta que llegue el guardia
golpee la ventanilla
y vos le digas
Sí, señor, qué desea
con tu cara sinvergüenza 
con tu cuerpo
sin ropa.





La lluvia te resbala
igual que yo.
y a mí me pesa tanto
la ropa
mojada.





Hagamos una ola
y después 
un mar.





Busco pájaros en tu sweater
para poder tocarte
mucho.
los cuento
y te digo
mirá, un mirlo
aunque no tenga idea
si es un mirlo
una paloma
una ratita con alas.






Creo que me levanté una mina
en un bar,
era pecosa
y estaba bastante buena.
blanca,
por supuesto,
co
n el pelo lacio
bien cortado.
tenía el culo contenido
en el pantalón
y yo pensaba lo que haría
con ese culo
cualquier tipo,
o yo,
quizás.
dejó un papel abollado
en su mesa
justo detrás de mí.
esperé
que los mozos se ocuparan
en la televisión
para agarrarlo y leer
lo que me había escrito.
nada que ver.



Bio: Nació en 1984 en la ciudad de Buenos Aires. Estudió filosofía. Hace casi 5 años que dicta  talleres de escritura creativa y es muy feliz, también es fana del ping pong.




miércoles, 6 de marzo de 2013

Celeste Diéguez


Los fragmentos en cursiva pertenecen al Manifiesto Comunista, texto compuesto por Carlos Marx y Federico Engels en 1848



un espectro
se cierne sobre europa
contra este
han conjurado en santa jauria todas
las potencias el papa y el zar
los radicales y polizontes

contra este y su oeste han cernido conjurado estos
aquellos
santa jauria despendejada belfast
dentella destellos chapas vacias
pinzas inmobiliarias
todas las potencias
amontonada montonera
bigote falso radio operador
espia.

los horizontes se han redistribuido
los bordes
camarada herr profesor
no es tan facil hoy mensurar
de donde esta viniendo la santa
la jauria
el tropel del oropel
de estancia y papua los radicales
zalema ¿ azar? la ultraderecha
y la policia federal
de espolon y boca abierta.






y el espectro de diente
cariacontecido de epilepte baba
de paco engendrado en pestilente prole patria
pus de la poderida infeccionante patria
patre que escalpe escinde descuaja
persigue
en patota nocturna a las zarandeadas esquirlas de su radiante bomba
latino liberal.

todas las potencias mediaticas medeas
todos los tubos fluorestaticos de alta tension tiritantes
babean de esponsores multiplicarios arghhh
empujan sonrientes la ficha del borde
caemonos arrastrando el integro mantel
desintegrados.

y los medios las vedettes
los conductores la ultraderecha los social democratas
los comerciantes la policia el ejercito
los represores las modelos los secuestradores
los dueños de casas de fin de semana los veraneantes
los jueces los dueños de casas los intelectuales los colectiveros
los docentes los cantantes de rock las vecinas los bienpensantes
los politicos los gobernantes
los periodistas serios
los porteños
los dueños de casa.


(Fragmento de La Capital , Editorial Vox, 2012)







No hay vida en las islas

Ni de aquellos horizontes
nuestra enseña han de arrancar



no hay vida en las islas



i m only kelpers
in the sea
in the beach warm
in the Loneliness
soy un kelper solitario
en el mar
en la playa templada
en la Soledad
de las islas
figuras
desfiguradas
saltando arrastrándose parapetados
entre los medanos
empozados en salitre
corren se agachan toman posición
ordenes que aun resuenan confundibles con los gritos de las aves
gaviotas cormoranes viento
que aun no ha terminado de
desgrabar.

no hay vida en las islas
todo es una maqueta.

soy un kelper
mi vida es tan sola
he soñado tanto con un amigo cariñoso
que llegara desde lejos
tal vez
desde ese lado
del mar
a almorzar conmigo
hacer largas caminatas por la escollera
conversando amenamente de los clásicos
para luego despedirnos
fraternales
en el embarcadero
mientras arreglamos la próxima visita.



no hay vida en las islas
son solo ruidos en la habitación de al lado.



miro, pienso la única palabra
kelpers
sola en una costa
la soledad se construye por capas
¿la soledad es algo que transcurre?
o es una isla?
solo soy
un kelper
parado sobre la aurora boreal
que alguien imaginó para mi



los kelpers miran
el barco acercándose
quienes son nosotros?
se puede vivir encima de los muertos
de sus muertos?
se puede desarrollar
una vida?
pensando en los muertos?
todas las civilizaciones asientan sus hogares
sobre viejos cementerios
es posible levantar la vida digo sobre la vida de estos muertos?



no hay vida en las islas
cosas que caen de aviones.





quien respeta códigos en una guerra?
no nosotros
muertos extendidos sobre la roca
desnudos colgando del acantilado
picoteados sus organos por gaviotas y cormoranes
besados por los peces de agua fria
globulos de plancton fosforescente
una brillante marea fuerte aérea
maternas algas habrán envuelto
tenido dulcemente piedad mecido
sus cuerpos lastimados
cauterizando blanqueando
las heridas eléctricas con luces secretas
con suaves bálsamos salinos
las corrientes profundas los vientos salmodiando
las glorias de sus batallas
la belleza inútil de los bronces hundidos
las perdidas perlas
pútrido miasma de pajarracos y peces
banderas
bengalas boreales
señales aquí aquí
remediando
este vaciamiento este baldío
todo este sur
que ha quedado ahora que el agua se retira
que ha quedado en la playa
que picotean los últimos pájaros de la carroña?





eso hay bajo sus cruces
debajo a dos palmos bajo la grava
cuerpos falsos moldes modelados con algas y conchilla
textura embalsamada de gaviota
no están
j j l
jorge julio lopez
John Ward
nn
kelper
nunca estuvieron aquí

somos kelpers
aun hoy encontramos
nuestros hijos al jugar
granadas que nunca explotarían
ni al percutirlas con ideología
con método
trozos de una civilización lejana
previa
a nuestro blanco neblinoso pasado de kelpers
aquí no crece nada de todos modos



de que viven los kelpers?
de algas y té en hebras
cortado con crema
y /o limón
nunca juntos eso si
la leche se cuajaría
al entrar en contacto con el ácido



no hay vida en las islas
¿adónde va la gente sola?

soy kelper que es decir mucho
quien se acuerda ahora de mi
quien soñó mi nombre
mi rostro de kelper
quién imagina esta resolución
quién imagino la lancha una vez al mes
quién imagino que vendrían acá, mas tarde
con pañuelos a postrarse
frente a las cruces
que encalamos mi hijo y yo
en una changa de kelper
mirarlos con un poco de compasión y hastío
si , tedio
ganas de volver a casa junto al fuego
con el té caliente en el tazón
con el pastel de algas
de cabecitas de gaviotas
me gusta ver como se esconde el sol
tras su manto de neblina.






Hay carnada



El mejunje que esta cociéndose en el pleamar de la avenida en el limo del riachuelo en el hoyuelo alimado del espeso raudal demigratorio mohín? velvet vendrás, arrinconando a guascazos coloridos de tanto dolor perpetuo de arrime y almíbar en ajenado don que se dormita y se preña en cada barrial jangada hacia la fría mortaja del envase

El amaine amansado de mi aherrojar la pelambre puede ser rosedal o tala puntito de reflexión ensementado yergue la estepa pamparia mama como alunado la siega la ciega como una rodada desgana hacia la planicie plena permeable de cenizas y arbustos tallados en lava y vinagre que ignea arde bajo el aceite de yodo

Espera pasa acompasada de pudrida floresta que suelta abejas engarzándolas una por una en las polvorientas moras rotas ya por ese pico previsor que no perdona verano sin quitar en certero tajo el himen dulce dulce y repetible de la primera pimienta pulpa virgen del seto avemaría de la re construcción explora el germen la pus el calor la benevolencia incolora casi una lactancia

Esmalte barniz del puro palo falo flauta pulida que revuelve lomito empañado de ajíes croquis de parrilla principal aparcada al costado inicial del domingo noviando con la garúa que hace brotar nuestras branqueas reverdecidas con crujiente piel carnosa estreno del verano soñándose grandes peces y entre los sarpullidos rascarnos allí donde nos gustaría que pique algo y alentador nos dorase la torta de volver a agarrar la mano que se soltó entonces

El tallo el tallo y una costra de lo que era se va comiendo solita erosionada re quebrajada y requebrada por la salud mental terapéutica milhojas peluda que frota y saca químicos de nuestra espalda arrancando también todo el humano adherir de los recuerdos ayer embebidos de sagrado resquemor fundante

Embadurna y va haciendo una rasa de lo que no se quiere los jardines mil nueve noventa y tres o el pasto bajo la planta ósea el embate febril de la pelvis oscilante al pedir que excavadora ruidosa se retira sopapa ahuecando el insatisfecho ojal que escabechado queda rumiando: la lengua lava al lenguaje



hay carnada- repito

Enmarca como una pastina espesa mejor un pastel una cera un crayón derretido sobre el paisaje casi opalaciego la jadeante planicie torsionada hasta el escándalo un biombo a trasluz roto desarticulando algo un plato que crea la comida pegando porciones plisando el pliegue cubre recubre y se borra bordándose en reversa la plasticidad permite un repertorio de espinas pálidas pesadas con una gota plumosa aceitada en la cola y el perfume a verano en el pasto que se trama como broderi o tul a merced del viento hermético y violento del riachuelo



confusión y nubosidad el futuro esa lata


podría acaso hacer un señuelo mitad ave mitad pez para atraer sobre nosotras la presa para atraer sobre nosotras las moscas como una lluvia de vaivén la cristalada nevándonos sobre la quemadura sobre la cabeza tan descubierta pobrecita ay

podría yo con estas mis manos encallecidas encanecidas tirantes jirones ya de carne empolvar cernir un trabajo un gualicho ofrenda que ofreciese un sacrificio alzar al rimador supremo el que conjuga los bienes y males volver a dar la rima el sonido

debiese armar con estas extremas una arcilla un polvo calizo que construya algo que destruya la otrora para presentar una pulida superficie de muela de hueso aguzado que sirva para cortar para desgarrar las telas los elásticos los tejidos que sostienen tan mal la pertenencia a que

deberé yo ahondar aun mas en mi conciencia como en una tierra con las palas con las manos de piedra curtidas raspantes desgajar la integridad hasta extraer el jirón triunfante el retazo que me da voz que me dé la luz visión que me acoja no me abandone caída a un costado cáscara que ya

se desusa tanto cuando la exprimimos cuando nos cansamos de sobarla tanto hasta que perece en la sed

podría yo revertir reconvertir mi paso traspaso trans esa nimiedad que me augura la herencia de disloque y represión familiar esa coyuntura ese hueso que genera que deshereda y no admite y no aduce no absuelve los viejos gorgojos olvidados de la historia personal

que yo hube de conocer tanto el borde para poder fatigarme en las vueltas y yo la que anduve tan sin voz que no pude decir poder por siempre decir decir decir y en tanto callaré seguir diciéndome

que el yo que represento con erre más bofe mas fragmento me desdiga a la vez que me pronuncie y clavar una y otra vez la punta de la incertidumbre sobre el costillar de lo conseguido sobre la tela modal de la mirada del otro

si podré cortar el hilo el cordón que me ata a donde no sé no sabemos hasta donde atados de la cintura sin saberlo creyéndonos libertades y prebendas que no pueda yo peregrinar el camino de vuelta dándole razones a la caída para unificar así una idea una distancia un sistema de
repeticiones lógicas algo un estribillo

con que resortes estiraré el día con que nuevas peleas ensimismada para conformarme y núbil nuevamente nuevamente adverbial

a donde me dejaré rodar vencedora roca impune cuando defienda que tempestades voy a fabricar cuando recuente las horas de estos días que pasan hoy que amanecen sin continuo sin detención en ellos mas que blanda osamenta que se dirige incesante se dirige hacia que

donde beber sedientamente sediciosa tal vez engañando disimulando otra sed otra cara que me de un pasar de máscara que no sabré vestir que arrugaré despreocupada y ansiosa jadeante tal vez desoyendo tanto esas voces no debiera que me dicen no mirar hacia atrás no mirar adonde la
sal

de donde volviendo cuando me quiera acordar y me encuentre ya de paso cuando recuerde allá en ese tiempo que fui ésta que fui ésta y se me presente claro clarísimo lo que debería haber hecho hoy y no hice.





Diz
diz que vendrá el tiempo de los hombres sensibles
borlas que empapen nuestro corazón como una fruta
seca que se yergue nueva ante el calor del liquido
semántico de sol

diz que llegará un arrullo de hombres nuevos atravesando
la promiscua turba de clamidias y ciclámenes
partenaires nudosos del estertor ajeno.

diz que habitaremos en celdas sedosas
con calmado aroma de madreselvas
y movimientos leves de animales bebés

diz que seremos señoras de nuestra fauna
y amantes esposas de fabulosos glandes
que señalaran las trompetas del porvenir
en nuestra boca liberada.

diz que reduciremos la miel en la ollita para asar
las carnes doradas de nuestras mejores hijas.



diz que emprenderemos las flamantes cacerías
bien armadas de sentido para montar las bases
de una turgente nación unicornea.

diz que tocaran las puertas de la ciudad y llegaran
los viajeros que otrora hayan partido
hambrientos de pezones y pueriles zalemas.

diz que esperaremos en los albores
con flores de leche en los pelos y vestidas
de plumas de guacamayos para ser reverenciadas
como antiguas deidades parlantes.

diz que se acabara la patraña de la envidia entre los sexos
y las mutilaciones
y todo será procrear y reproducir enhebrar e hilar
narrar y cantar



Bio: Celeste Diéguez, Chascomús , reside actualmente en Buenos Aires, Argentina. Material editado: La enfermedad de las niñas,  Pajarosló Editora,  La Capital, Ediciones Vox. (2012) y Cartonerita Niña Bonita (España, 2012). Participó en las antologías Poesía Manuscrita 2 ,  Mangueras rojas y azules  , El ultimo día del verano, y  en Color Pastel. Para leer más: www.celestedieguez.blogspot.com