lunes, 24 de mayo de 2010

Damián Ríos


Soplo

El josé y el taco cruzaban la calle
en bajada azotados por el sol.
Acribillados por monedones
de luz, a la sombra de la parra,
con la humedad que se desparramaba
desde abajo de la pileta y
la muerte que ya jadeaba
entre nosotros -yo en tu falda-,
los mirábamos pasar.

Ahora la gata se sube despacio con un solo
movimiento a la mesa de vidrio.
Se queda quieta y empieza a masticar.
Tengo la piel de las manos arrugada después
de haber cortado la lechuga y el tomate,
rallado la zanahoria, lavado
y secado mis manos con un repasador.

De a ratos se cruza flameando
el trapo de la otra historia,
la que estoy aprendiendo a escribir
y que me dejó con los bolsillos
llenos de plata vieja y papeles mojados.

Afuera, todas las lámparas están encendidas,
cada una con su sombra encima.
Los patrulleros azules planean
sobre las avenidas naranjas.
Vengan todos y vean
las gotas de rocío que resbalan suaves
por las pendientes de los aleros.
La gata mira su reflejo en el vidrio de la mesa
y después me mira a mí. No va a llover, habrá que aguantar
esta cerrazón que apenas humedece las baldosas
flamantes del pasillo y desacomoda los huesos de los viejos.

Me arrimo a la pantalla y te nombro:
estás en la palma de mi mano ahora,
te paso a la otra mano con mucho cuidado,
y te soplo o quiero despeinarte, respirás.
De nuevo la novela de visitarte bajo la parra,
abrigados del solazo, del ripio de aquella tarde.
La conversación se atrasa entre viajes a la pileta para meter
la cabeza abajo de la canilla. Dan ganas de que sea
una mañana de invierno, la helada blanqueando
los pastos, hombres haciendo sonar las cadenas de las
bicicletas mientras encaran despacio cuesta arriba, las manos
enguantadas apretando los manubrios. Pero es verano
y el calor de la siesta embrutece, apena. Tenés un pañuelo,
un trapo con el que secás tu frente a cada rato.
Hay platos sin lavar y la ropa colgada gotea.
Olor a que ya comimos hace un rato.
No vamos a decirnos nada. Ahora acerco
la mano y soplo para quedarme solo de nuevo.




Empecé otro

Empecé otro
sobre bichitos de luz, aviones
y ruidos de gente sola que se conecta
a cualquier hora o
llama por teléfono y todo se mezcla
con el pedo de mi viejo un verano
a las tres de la tarde,
cuando no es mi viejo todavía,
es mi papá,
y falta un rato para que empiece a entender,
tengo los pies metidos en el barro.

O las luces de los aviones
o las de los bichitos de luz,
o las que se reflejan en las caras de los
que hacen fuerza con los dedos,
los codos, los hombros y teclean:
serán las tres?
Son las tres o las diez,
hay sol, en algunas partes soy el uno
que se ceba un mate en un pe hache
en planta baja, arriba duermen ellas,
se dan vuelta, me tropiezo con un zapato,
pateo una caja de pastillas,
está oscuro.



Ay, cómo me duele la nuca
de tanto mirar de los aviones las luces
de los bichitos que andan al ras del piso
y se apagan, allá está, no, está allá, está:
el movimiento
para agarrar un bichito
de luz debe ser armónico
y calculado,
inclinando apenas los hombros y pensando vas a ver
bichito, vas a ver.
Después, cerrar las manos como un cuenco para estudiarlo.
Si se prende es porque está asustado,
si se apaga es porque está buscando novia
y piensa que para buscar novia
hay que ser medio canuto.



Ay, esa rama de sauce que una tarde mete
y saca del agua mi viejo, hace calor,
sigue sentado con el agua hasta
las rodillas al lado del titi,
su mejor amigo, me acerco y los miro.

¿Están en pedo?
Sí, están en pedo.

Todos merecemos estar en pedo.
Todos merecemos estar en pedo.
Todos merecemos estar en pedo.



Ayyy, cómo me duele la nuca
de tanto mirar aviones, luces, no es verano,
es primavera y el cielo está más negro
que nunca las estrellas esplenden porque la luna
se ve entera exactamente al otro
lado del mundo, o no, donde un joven maestro
chino la mira brillar y piensa con desdén
en los que están de este lado,
tengo los pies en el barro frío
y de abajo brota un olor húmedo y verde,
quiero fumar para secarme la boca.



El piloto, el copiloto y la azafata
cruzan el cielo manejando
y ven apenas un manchoncito de luz
que viene a ser el pueblito dónde mamá me dice que
qué ando haciendo en el bajo a esta hora,
cazando bichitos enamorados, mami,
los tripulantes me miran desde la cabina
y soy esta sombra buscándole la vuelta a esto,
se me va de la cabeza,
mi viejo no deja de sorprenderse
mientras mete y saca la rama del agua,
le pone el ojo, digamos, y después
lo mira al titi que asiente y mi primo me codea
(están en pedo, dice)
y a mí me gustaría poder contar
ahora una historia, sólo para ser bueno,
sólo para salvarme,
que tiene a una chica apenas iluminada
por el resplandor de su pantalla
a las tres de la mañana,
el pelo negro. Le gustaría estar durmiendo
para responder al otro día: estoy bien.

En una casa que no es su casa,
se mueve, va a su cuarto de dormir sola,
¿hay una escalera?,
corre algunos libros y abajo la pantalla se
apaga, pac, automática.



Y mi viejo que vuelve
a sacar la rama del agua, está en cuero,
el titi tiene la camisa desabrochada
medio flameando, al contrario de
sus rulos, firmes, ¿se quedará pelado
en alguna parte de esto
que va, viene y no sabe
para donde agarrar?



El uno baja al chino a comprar
cigarrillos y con la primera pitada
se empieza a llenar toda su casa de luz,
es decir que los dientes, los pulmones, el corazón
del uno brillan en la oscuridad
y le hace señas de luces al piloto diciendo
ey, entregá la azafata que acá abajo,
nunca, dice el piloto, acá estamos iluminados
por las luces del tablero.



La chica de nuevo baja las escaleras
haciendo el ruido
de la noche. El ruido de la noche es
igual y distinto en todas partes:
es el ruido del teclado,
de las ranas, de las puertas,
del ventilador de la cpu,
de la respiración pesada de los que duermen bien,
de la liviana de los que duermen mal,
de los ojos bien abiertos de
los que no pueden dormir y
agarran un cigarrillo con la mano izquierda
y con la derecha el encendedor,
e inclinan apenas las cabezas
que ahora también resplandecen, débiles.

Buenos Aires es un panal
de bichitos en el horizonte.

Que lo parió, dice mi papá,
y me mira. Se apaga
el sol, la siesta entera queda
a oscuras, y sólo mi papá y yo,
iluminados, empezamos a explicarnos
con los pantalones arremangados,
y una rama en la mano
que entra y sale de lo oscuro
por la que sube un caminito de hormigas
que después de estar un rato
abajo del agua sin respirar, no se ahogan.
No se ahogan. No se mueren.
¡Es raro!

¿Entendés?





todos merecemos estar en pedo
todos el uno el miguel la guadalupe la chichita la cecilia la
cecilia la cecilia la cecilia lupe eleonora el chichí el puto
elías el todos taco julia gaby fernanda josé silvia ilona
todos ilu uli merecemos marina todos merecemos germán mariano
nico estar julia marianino juancito ariel en pedo todos
merecemos papá estar todos merecemos estar mamá en pedo

Todos merecemos estar en pedo
Todos merecemos estar en pedo
Todos merecemos estar en pedo
estar en pedo
estar en pedo

Nota: Nacido en Concepción del Uruguay, Argentina en el 1969. Sus primeros poemas aparecieron en poesia.com . Publicó: La pasión del novelista (1998), De costado (1999), Poemas perros (2001), El perro del poema (2004) y la novela Habrá que poner la luz (2003). También fue publicado en Polvo (2004), una antología en cd- rom que reúne algunos de sus poemas.

sábado, 22 de mayo de 2010

Julia Magistratti


33

Lenta de venir
del patio con las sábanas secas,
la toalla enredada en el cuello
y esa manera de llamarme
sin manos, con la cara,
me obliga
a deberle las llaves de mi casa,
el botón de la camisa, la fruta sin límites.
Porque siempre es de día en los recuerdos
tendré que llamar a mi abuela
para que se haga la noche;
ahora que ella está jugando
con sus plantas blancas
en un universo amarillo.




35 (El huérfano)

Donde hay aroma a eucaliptus están las madres muertas,
pensando.
Perfuman tus cosas calladas y sacuden de sus manteles
migas y alimentos invisibles
sobre tu caliente cabeza.
No puedes decir aquí.
Los lugares son los pensamientos de la madre.
Antes de tu nacimiento, los marcó con sus deseos
buenos y sus deseos malos
por eso, en algunas tardes, es feroz la llovizna.
Sobre un caballo pintado miraste por primera vez
la soledad de las madres.
Tan lejanas.
Te habían dejado girando.
Y ahora, que ya no las ves al pie del eje del mundo,
a veces bajas
te miras la sortija en la mano
y te quedas para siempre sin vejez.




39

Cuando dije “no paso más por esa puerta”,
tendría que haber dicho: allí ha quedado una caída,
no el objeto,
una caída.
Pero siempre es mejor así
no atravesar ciertas puertas
que dan hacia una noche que fue dormida
por los difuntos.
Es mejor así, entregar a un desconocido las llaves
y desaparecer bajo una luz de campos,
bajar escaleras, pasar adentro de ventanillas de trenes;
cuando llega la hora de la hoguera en la mente de los muertos.
Escapar, antes que te busquen ellos
con su ojo despierto,
antes que te vean, te alcancen, te quieran,
con su calor de ausentes sobre los asientos, en los leños de tu chimenea,
en las maderas de tu cama.
Cuando dijiste “ por esa puerta no pasaré jamás”
debías haber dicho: este final de familia, un juego de sillas.

Los tres poemas pertenecen al libro "EA" (El mono armando, 2007)

:María Julia Magistratti nació en 1976 en Azul, provincia de Buenos AirNotaes, República Argentina.
Egresada de la carrera de Ciencias de la Comunicación en la Universidad de Buenos Aires.
Libros publicados: Alasitas (ediciones Honorarte, Buenos Aires, 2004) y EA (ediciones El Mono Armado, Buenos Aires, 2007)
Con el libro Alasitas ganó el Primer Premio Concurso Internacional de Poesía Letras de Oro 2003 de la Fundación Honorarte.
Blog: http://veniaca.blogspot.com/

viernes, 21 de mayo de 2010

Jorge Santkovsky


Invisible

Todo parece en su adecuado lugar.
Los colores no se borronean.
Es el cielo de la cabeza
el más agraciado.
Una enorme actividad
invisible
un cosquilleo tenue.
En la máscara,
una completa sonrisa
casi una locura.
Una intensa presión,
incontenible
denuncia el fin y el principio.
Es el fin del espanto
es por fin, un principio.



Sorpresa

Hoy no ha sido un buen día.
Para mi sorpresa
ha muerto el dolor
pero ha nacido la tristeza.
Extraño ya,
el impulso de lo cotidiano.
Oprime más
la brisa que vuelve siesta el día,
ya que no encuentra resistencia.
¿Qué puede oponerse a la tristeza?



Rostro

Durante años
el espejo ha robado mi rostro.
No lo culpo,
sin duda
yo soy responsable.
Quizás la economía del universo
necesite esos rostros cansados,
sin destino.
Quizás eche de menos al mío.
A menudo
esquivaba el espejo.
No esperaba la dicha del reencuentro.
Cerraba mis ojos robados,
me ausentaba.



Desnudo

Despojado de mí,
desnudo
recorro aquella opción
de la que siempre desistí.
Lugares comunes
voces familiares
y la obviedad de los gestos
me confunden.
Rápidamente desespero.
Despojado de mí,
empobrecido
recorro aquella opción
de la que por algo desistí.
Otro pasado es posible.
El pasado es hoy
sólo perspectiva.

Nota:Jorge Santkovsky (Bahía Blanca, 1957). Actualmente reside en Buenos Aires. Cursó estudios de Matemática (UBA). Es presidente de la Asociación Argentina del Juego de Go. Además de Revelaciones, su primer libro editado, tiene inéditos los siguientes libros:
Otras criaturas, Breves y muy breves, Acerca de los dioses, el amor y los sueños.
Revelaciones sobre el infierno

* Los poemas que se transcriben están incluidos en su libro Revelaciones (Editorial Huesos de Jivia, 2010).

jueves, 20 de mayo de 2010

Laura Pratto


***

ahora cuenta tanto
más el entredicho
esas nubes de los diálogos
un buraco así de grande
cada cuestión mayúscula
me siento sin que me advierta
por fin minúscula escribo
de cuando pensaba en voz alta y listo
mal y pronto veces en que no lo pensaba dos veces
la inmensa mayoría
sus penas capitales también



***

la lista comienza donde terminó:
sereno, justo él
del palacio municipal, donde hubo navidades
a los pies de San Martín en un cuadro
gigante. pintor
en el cementerio sanfrancisqueño
cuenta que vio cada cosa
era impresionante
y te sacaba el hambre al principio
lo que después se hizo habitual
mezcla de juego y desahogo
entre compañeros algo así
como el regreso del muerto, blandía
una extremidad
a salvo de la descomposición.
instalador de la planta depuradora de líquidos.
de líneas telefónicas.
inspector de la perrera.
encargado del corralón de materiales.
mozo del hotel donde una vez se hospedó
Rafaella Carrá, fue así nomás
a llevarle un café y no me olvido cuando dijo avanti.
y de otra Rafaela, la ciudad, empleado en el Bowling,
la confitería El Ciervo y el Jockey, tanta timba
que trajo a casa más de una vez
mazos de naipes ya tenidos y descartados
por los jugadores exquisitos para sus hijos
que nos sentíamos ricos y no
nos hacía falta siquiera jugar con ellos
encimados como una carrada de guita.
operario de la fábrica de caramelos.
de la de bolitas de vidrio.
la de zapatos.
una de escobas y cepillos
otra de cosechadoras, un sinfín
para cada tolva que armaba.
cobrador.
réferi en el tiempo en que el fútbol
se lustraba con sebo se iba a la cancha
con instrucciones que entonces no podían fallar
doblar después de ese alambrado
donde hay siempre parada una lechuza
el monte ahí nomás
y los indios te corrían a piedrazos
los arqueros no usaban guantes
y era mejor aquel día recuerda
que en vez de sacar amarilla o roja fue azul
la tarjeta en realidad
un papel que tenía olvidado
en el bolsillo, nada que ver, pero así fue
la apostilla de la fecha en el diario local,
es lo que cuenta, de nuevo.
venía un temporal y te arruinaba la cancha:
ladrillero, de ahí salió
lo de hacer la liga en la teoría
del buen barro, también
me gustaba ir de noche
cuando se prendían los hornos
y era una de comer y chupar.
vendedor de rifas
la de River y la de Boca al mismo tipo
le vendo las dos, si es de River
porque es de River y si es la de Boca
para que gane algo y les haga el daño.
empedernido
jugador también:
se envenenó la pelota, una vez
patié un tiro libre
y vi que la negrada se empezaba a alborotar,
pensé que había quilombo pero
le había dado a un panal de avispas.
cosechero de la papa, la aceituna y el maíz
que deschalaba, pasaba el arado
salían las papas pero también las víboras.
capaz alépátanpíchu
de acordarse de un lugar
por la fiesta en torno al cultivo
que se hacía allí una vez
por año: sabía ir a bailar además
a Tranfuerza. Pabellón Industrial. Piquete Las Flores.
República del Oeste. y en su San Carlos natal
empleado en la cristalería ya de chico
masnà
se daba una idea: soplar no es hacer botellas



***

arrancar la costra antes de tiempo
entre otras especialidades turbantes
para los piojos. reventarnos las ampollas.
quitarnos las astillas con aguja. querías limpiarnos
los oídos con un alambre con gancho
el hisopo es peor manda la cera
para adentro. nos sacabas
las muelas con tu pinza de carpintero e hilo de
coser.
te corregías muy de vez en cuando
el juanete con un anillo de caña tacuara. tu idea
para ayudarme a pasar una pastilla intragable
fue darme un vaso con leche de prepo ni sabías
que desde la mamadera ya no la toleraba.
dejaste de fumar tabaco mientras mis hermanos
aprendían a hacerlo por esos cigarros
de zarzaparrilla que te salvaban.
extrañaré horrores

Nota:Laura Pratto nació en San Francisco, Córdoba, en 1976. Publicó “Alcance” (Bajo la Luna, 2006), “El Hilván” (Bajo la Luna, 2009) y “Cría” (Ediciones Recovecos, 2009), al que pertenecen los presentes poemas.

miércoles, 19 de mayo de 2010

Mario Trejo


Ultimátum A Un Joven Poeta

Que el pan sea pan y mar el mar
Basta de conjeturas
Murciélagos lunares o roedores de orquídeas
Toda palabra tiene precio
Las palabras que atacan como rayos o víboras
Y también madre
Amigo
Y alcohol y cama y mesa
Y el hijo concebido a dulces empujones
Y los hongos que provocan destellos de amor
O resplandores de muerte
Y el poeta que cae bajo las balas
Como un sol que la noche acribilla
Que el pan sea pan y mar el mar
Y el agua eterna
Pero la sed eterna
Para poder decir al fin:
He hallado un pan junto al mar
Los buitres sobrevolaban mi amor
He mordido una orquídea
Los buitres disputaban un cuerpo querido
He guiado camiones y dormido en aserraderos
Los buitres devoraban a mi amada
Viajé de noche sobre la arena caliente
Invoqué los nombres secretos
Conjuré un maleficio
Contuve una catástrofe
Conduje a un águila a su nido
He muerto con mis muertos y estoy vivo
Cuando llegué a la ciudad
Un loco vagaba por las calles
En su mirada había un cuchillo
Le di mi mano
Lo miré
Le hablé y mi voz duró entre los astros
Éramos sólo dos sobre la tierra
Pero éramos dos sobre la tierra
La soledad se hizo añicos
La poesía palabras




Apuntes para una crítica de la razón poética

Digamos, por ejemplo:
por un punto dado fuera de la luna
sólo podrá trazarse a dicha luna
una perpendicular y sólo una.

O también:
llámase barroco a todo aquel
para quien la distancia menor
entre dos puntos
es la curva.

Proposición:
pasar de la poética de la moral
a la moral poética.

Ejemplo:
de dos peligros debe cuidarse el hombre nuevo:
de la derecha cuando es diestra
de la izquierda cuando es siniestra.

En resumen:
más vale ser cabeza de león que cola de ratón.

El mejor modo de esperar es ir al encuentro.




11

Kesí
Kenó tiene razón
Ké kosa extrema
es un poema
Komo un policía
detrás de las palabras
va la poesía

Ni a las palabras respeta
hoy
el poeta

Feas o hermosas
lo ke kuenta
son las kosas




Para partir, para llegar

También aquí se quiso huir
dejarlo todo atrás
reanudar el silencio
desbaratar una copiosa primavera
pasar por alto algo más todavía

Pero muchos años han pasado por este poema
con muertes y orgasmos
amores y guerras
soledad y dictadores

El tiempo es una paciencia
largamente presentida
y elástica

Ya no hay tiempo para perder
en mitos y melancolías

Ya no es tiempo de perder.


Nota:
Nació en Buenos Aires el 13 de enero de 1926. Se vinculó al grupo de poetas de la revista Contemporánea (1949). Ha participado en la dirección de Luz y sombra (1948), dirigió Cinedrama, revista de cine y teatro contemporáneos (1953), colaboró además en Ciclo y Conjugación de Buenos Aires. Ha editado en poesía: El uso de la palabra (1979) reúne tres libros: Crítica de la razón poética, El amor cuerpo a cuerpo y Lingua Franca, e incluye los poemas que le valieron el Premio Casa de las Américas (La Habana, 1964); La pena capital (Madrid, 1980); Orgasmo y otros poemas (1989). Cassette: De puño y letra (1989).

martes, 18 de mayo de 2010

Patricia Damiano


El reino
A Isaías Garde, mucho después

En verdad ella no ha gritado, cree que nunca. Cree que nunca llora y que los pájaros se adueñaron de su garganta pero él busca un olor a sal anticipada, huye las yemas, los dientes, huye por el cuello, trata de soltarse de ese cinturón de noche cárcel piernas que no huyen. Cómo saber si golpearla es el único placer cuando se piensa repulsivo. Tal vez dibujar la espalda de esa mujer cruel con alas de niebla, a cuchillo, con el mismo cuchillo. Su mano tensa detiene una rodilla en el abrazo justo. No tiembla, debe sofocar el grito que lo ensordece de tan esperado pero el sol se le va de la boca. Ya huele a mar su pelo silencioso. Ya los dedos. Teme que no esté gritando, que diga quererle; eso sería inadmisible. Por la ventana pequeña entra la última tarde en pedazos pero el hombre espera su reino, el reino de mármol donde una túnica blanca cuando las ojivas se diluían en la noche. Sus manos le parecen ajenas, acarician a la mujer adagio, la buscan lluvia, no responden.

Sabe que nada le complace. Todo no es y es en el vacío. Sabe que no hay retorno, que no puede destrenzar las horas y quedarse en el pentagrama de los sueños con aquella otra mujer furiosa y furtiva que tantas veces había amado.

Otro pájaro anuncia su canto vehemente y entonces ella gira y le tiende los ojos, más oscuros que cuando los inventaba, más abismo, más caldero, más nombre estallando silencio, los primeros acordes de un arco listo. Los cuerpos están allí. Ella no gritará que lo quiere. El hombre lo sabe y tiene miedo. Toma la daga, piensa en la pared de su cuarto. Piensa en la palabra que ella está susurrando por vez primera, la que siempre escribían.

Ha cerrado los ojos para concederle el deseo.

Un búho se acerca a la ventana. La luna ha entrado altiva y pisa roja los cuerpos quietos.



Cesáreo

el monstruo vuela y ríe
liquen solo en el árbol
alegría láctea
la madre desde un banco de
madera
ausculta-recuerda
el salto
su vahído horizontal

-merecía un cráneo euforme-

para siempre
juega sordo y es el parque
estrépito



Ajedrez

Todo ocurre de cesión
en cesión
diminuendo
en tierras
su guirnalda nupcial

lame el azar un aceite de noche primera
idioma de lo otro -en secreto los pies tallados
en la alta siesta
de Cachemira

Así es
cuando el adversario ruge mudo

devora
el
juego
de tu magma

elige el alfil
redondo
nocturno

y casi en tablas
delinco
como se debe


Nota:Nació y vive en Buenos Aires
Reside en su torre y en la red

Libros:
Chacal de noche
Crepúsculo cierto (Primer premio publicación de la Fundación Argentina para la poesía 1992)

Los textos de los dos últimos años en Calamo currente (aún no organizados en libro)

Principales sitios:
Calamo currente http://calamocurrent.blogspot.com/
Zoopat http://patriciadamiano.blogspot.com


En co-dirección con Isaías Garde:
Ignoria, biblioteca hogar http://bibliotecaignoria.blogspot.com
5.1 Megapixels, Factor serpiente fotos http://factorfotos.blogspot.com
Factor Serpiente, red http://www.factorserpiente.spruz.com/

lunes, 17 de mayo de 2010

Miguel Martínez



PAVURA

Alargo la mano para servirme un trago.

Pasa que me dan pavura los cielos del otoño,
me da por pensar que soy un tipo tramposo, malacostumbrado.
Abajo los astros arriba los baldìos
Salud!
Larga vida y muerte súbita!

Cuando era chico me preguntaba cuantos muertos cabían en una nube.

Todo un hombrecito, decìan las tías de mí,y arrastraban la grupa por el gallinero,
Olían a gatuzo en las mejillas.
Miraban el noticioso, me lo advertían todo.
Los tíos conversaban maneras y maneras de hacer el amor,
tomaban amargo obrero
sentados sobre ese mundo recóndito,muy cerca del chiquero,
y se hacían la paja también,
debajo de los nísperos.


Cúantas mujeres caben en el olvido.
Vuelvo a reir y se pronuncian los rasgos de mi viejo en la vidriera.

Salud, le digo,
despeñadero, jaula cosechera, lucidez, espanto.
Ya parece que muerdo cien años sobre mis botas,
doy tarascones sin amabilidad, hablo huesoso.

Cuántos años caben en una sonrisa tuya.
Cuántos
quisiera saber,
a media tierra,
a medio trago,
a caballo
sin regreso a la noche.



PIENSA

Piensa de nuevo,había luces en el cementerio
y un reloj de lluvia que me demoraba.
Piénsame ovejero,el que corría y olfateaba por flaqueza
tus rodillas,piensa
cuando la tierra me convide un poco de la sonrisa del abuelo
y otro poco de tu innumerable boca o tu pollera
y ya no me levante.
Piensa cuando la luz se corte y haya que salir al patio
y tu lindeza me pregunte todo
sin que vuelvas, sin que te hayas ido
piensa
piensa
piensa como la muerte piensa
y se estira con tus ojos
cuando hay amor, cuando la borrachera impía
nos sorprenda en una curva piensa.
Piensa imposible, tren del subterraneo,
cuando debajo del mar nos decepcione.
Piensa en el arrebato con el que vivo, la urgencia,
la torpeza, la sangre en mi cabeza que duda, que ya no acepta
otro recuerdo.
Piensa y olvida todo,
Que no valió la pena. Viaja.
Un día demasiado largo
ha sido.



SIN CARA

Un colectivo me expulsa
de la vanidad urbana.
Ya ví subir a los trabajadores sin cara.
Soy un niño gigante
desvelado otra vez.

Nota:Actualmente reside en Bahía Blanca,
poeta, y actor de teatro, nació en Stanford University, Ciudad de Palo Alto, California,EE.UU, en el año 76.Sus padres tuvieron que irse de Argentina en tiempos de dictadura.
Vivió en México,y tras el retorno de la “democracia” llegó a Carmen de Patagones donde comenzó a escribir poesía y subió a los escenarios interpretando textos de R.G.Tuñón, J.Gelman,Tejada Gomez, Miguel Hernández, entre otros.
Vivió en Neuquén,Buenos Aires y Misiones.
Durante muchos años subió a los colectivos urbanos a recitar poemas para los pasajeros. Salió de gira por diversos países de Latinoamérica hasta llegar a San Francisco, California, donde residió largo tiempo.
A su regreso se radicó en Bahía Blanca donde dictó un taller literario en el “Periférico Cultural de Villa Nocito” y formó parte del grupo literario y social “Alfonsina y el bar”.
Con un pie en Bs.As. lleva bajo el brazo tres libros inéditos.
Sus poemas han sido publicados en diversas revistas nacionales e internacionales y blogs universales.Algunos han sido adaptados para obras de teatro(creaciones colectivas),colabora para la revista “Lamasmédula”de Buenos Aires.
Sus maestros:
Irma Cuña,Raúl Artola,Jorge Spíndola,Osvaldo Costiglia,entre otros.