miércoles, 6 de febrero de 2019

Alicia Silva Rey





 de El poder de unos límites



7-

Un objeto de plata pequeño es nada pero:
una moneda, una cucharita de plata abren
su flor en abanico: barajas desplegando un sentido
que ni el juego ni el vaticinio atenúan.
Y de fondo, puesta de sol:
en la estepa en el jardín.



11-

Hoy abracé mi circunspección.
Mi circunspección era un cestito
de mala costurera desbordado
de agujas, me dispersé, me dividí, me desbarranqué,
en lo separado de mí viví,
en esa fragilidad de tolderías.



13-

Una naturaleza muerta
se compone de vida quieta:
carnes, manzanas, pan,
blasones, vino, probetas,
utensilios abandonados,
toda clase de restos,
no verás, no te están permitidos
mis despojos.





Bio: (Quilmes, Buenos Aires, 1950)

Escribió: La mujercita del espejo (1985), Fragmento de correspondencias (1996-2003), Cartas a la iguana (2012), La Pared al Padre (novela, 2013), Lazos de amor (relatos,2013) y Boleros (2015).

Publicó: La solitudine (2009), (circa) -2004-2007 (2014) y Partes del campo (2015), Orillos (2015) y El poder de unos límites (2019).


Colaboró con Gustavo Fontán en el guión de su película La madre (2010). Escribe en del Sur, agenda cultural de Quilmes y en Archivos del Sur.

lunes, 4 de febrero de 2019

Jorge Curinao






VI

Lo más terrible sucedió. Todo se rompió. Después de tantos meses, volví a ver mis manos en aquella tarde azul. Los flamencos danzaban.

VIII

Cuando nos despedimos, palabras con pájaros llovieron contra el cielo. No había terminado de cantar aún el último gorrión y, en nuestras manos, alguien lloraba. Lo sé porque aquel verano duró una eternidad.

IX

Mi padre era un trabajador. Una mañana, en la primavera de 1987, se fue como todos los días. Pocos días después desapareció. Nadie supo bien qué pasó. Tal vez el mar. El cuerpo de mi padre muerto estuvo allí, en el mar, tirado por varios días, varias semanas. Nadie supo bien qué pasó. Como suele suceder. Desde entonces odio las muertes, las esperas y sobre todo, los ojos que no quieren mirar.

XI

Todas las noches me despierto para ver si mis manos siguen siendo manos. Y aún no necesito preguntarme qué es una mano. 

XIII

Se aprende, en el pueblito, a caminar despacio. Se aprende a hablar con las estrellas, con los muertos. Escucha, cierra los ojos. Es la piedra que puse entre tus manos.

XVI

Cada tarde, abríamos las ventanas para darle paso al tiempo. La casa tenía el rumor de los grillos perdidos. A veces, el color era el mismo. Descubrir uno distinto, era toda nuestra aventura.



XVII

No hubo tiempo de distracciones. Ni con el afuera, ni con el adentro. Se vivió hasta el último hartazgo. Supimos, enseguida, que el porvenir no estaba en los rostros ajenos. No tuvimos, lo que se dice, un buen pasar. No hubo lamentos por eso. No hubo necesidad de arañar el asfalto. Era tanta la vida, que salíamos del cuadro antes del final de cada comedia.

XXI

El tiempo llegará, en pedacitos. No faltará quien nos bese los párpados, huesos exiliados del alma. Sí, el tiempo llegará y borrará estos años de luz pegados a tu ventana.

XXII

Salimos del silencio y de nuestros miedos. Nos abrazamos. Fuimos certeros con el destino. Ahora, todos los que no fuimos, nos visitan. Quieren saber si era cierto.

XXIII

Debajo de la hoja está el árbol que crece, el pájaro que cae. Quiero decir, sin temor, la sombra de tu sombra, adentro del sueño.

XXIV

Cada mañana miro tus ojos para encontrar en ellos, mis manos. Así aparece la muerte. Primero, en el botón de la camisa. Luego, en las miradas que nadie quiere cruzar.

XXVIII

En cada rezo, mis manos no tienen dueño. No hay, fuera de ellas, una conspiración. Nos llevará varios siglos de distracciones pero, al final, pondremos la atención en las sombras. Dios es una palabra y el argumento termina aquí, donde el viento tajea.

Del libro Otros animales (20014)



 Bio: nació en Río Gallegos, Santa Cruz, en 1979. En el año 2006, su libro Sábanas de viento fue elegido para ser publicado en la selección Mi Primer Libro, organizada por la Municipalidad de Río Gallegos.
Posteriormente publicó Plegarias del humo (2009), Cactus (2010), Nadando (2012) y Otros animales (2014).
En 2014, algunos de sus poemas fueron incluidos en la Antología Federal de Poesía de Patagonia, publicada por el Consejo Federal de Inversiones (CFI).
En 2007 y 2015 representó a la provincia de Santa Cruz en la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires.

martes, 22 de enero de 2019

Hugo Coneus





VII

Todos los años una tomografía cerebral
no sé cuántas llevo

En la última no hay cosas raras
ni manchas, ni papa, ni cortocircuitos

Ni un solo rastro del gusano
que hace los túneles
para que la sombra pase

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De Hypokhondrión




5

En este pueblo
hasta el viento huye
cuando oscurece.

Así de feroz
tiene que ser la noche
para limpiar tanta codicia.

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De La muerte está dando una vuelta a la manzana.



VII

Te veo ir tambaleante por el patio
hasta la pared del fondo.
Apoyas una mano
para no caerte de cara
y la mitad del meo
te queda en los pantalones.

Pero para que todo esto
parezca un poema
voy a tener que decir
que en el patio
también hay una flor
que nadie plantó
que creció sin nombre
y que más arriba
mucho más arriba
está la luna
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De Los diagramas de la sed





IV

Al nacer
cabías dormida
sobre mis manos

a tu lado
parecíamos gigantes
pero éramos pequeños

hija

los tres
en la palma
de la noche
No te asustes

hija

si en los sueños
aparece el viento del sur
trayendo un telón grisáceo de lluvia.

No temas al molino gigante
que gira alocadamente su cabeza.

No te asustes
si ves un niño
tímido y sonriente
en el trigal

se conocen

tiéndele tu mano
en la tormenta

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De Los poemas que traerán la paz




12
Con garras afiladas
hiciste una cueva
para hibernar en mi interior.

Pero ya no hubo veranos.

Y seguís
vos
ahí
gran oso blanco muerto
en mi corazón.

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De Árbol seco.


 Bio: Escribe y publica poesía y canciones es su Facebook (Hugo Coneus). No tiene poemas editados en libros ni revistas. Nació en Tres Arroyos en el año 1980 y actualmente vive en la ciudad de La Plata.


sábado, 19 de enero de 2019

Aradia de Salem




Eclipse

Aunque formas caprichosas ocupen mi existencia física
siempre volvere a cantarte, Luz del Abismo !
Soy sombra de Tu sombra en esta luna nueva,
pasión de mis recuerdos, misión de mis guerreros,
Tu eres el brillo de mis ojos,
en la oración de la noche.
El hilo de mi vida,
en el círculo infinito.
Ara.Luna Nueva y eclipse

......................

Identidad
Oh  Luna de las mil caras
Cabra de las mil crías !
Dejame ser libre de mí
Dejame ser libre de mi identidad.
Sacame de mi misma,

Como la serpiente que muda de piel
Como la larva que se transforma en libélula
Dejame abandonada como una muerta
En el campo de batalla, que nadie reconoce.
Como una crisálida que deja de serlo
Para abrir mis alas y ser Tú.
Ara. Luna en virgo

................................................

Ópalo
Déjame ser un ópalo en tu roca
Oh mi Virgen Blanca !
Seré secreta y escasa,
Pocos podrán encontrarme
La oscuridad de los hombres me ocultará.
En la humedad del bosque
Me despojaré de mi,
Seré un fuego blanco, claro y frío,
Como la espuma del mar
Como las estrellas distantes.
De Tú noche y mi sueño.
Ara.luna en capricornio


..............................


Guerrera
De pie sobre el círculo mágico
Escucho el llamado de mi Señora
De aquella que me ha levantado de las cenizas
Que me ha despertado de la tumba
Para contemplar la clara luz de la estrella matutina.
Con mi derecha domino las pasiones, mis deseos y mis necesidades
Con mi izquierda sostengo la mariposa dorada
En cuyas alas está el polvo de oro del conocimiento
Soy la luna de los bosques y de las aguas
Que porta la luz del sol y la sombra de la tierra
Ara. Luna nueva en aries


Bio:  Nacida en Buenos Aires. Artista plástica y poeta. Estudió imagen y Sonido y EDición EDitorial en la UBA. 

viernes, 30 de noviembre de 2018

Paula Novoa




La dragona herida
en el patio
bajo un ciruelo
piensa:
hay que regar las plantas.
La tierra está seca.

No llega al charquito
para refrescar sus pies.
Se queda ahí, sedienta
mientras los perros no ladran.

La dragona herida
en el patio
bajo un ciruelo
pregunta
cómo es que
la soga
sostiene su ropa
todavía.

+++

¿Ves?
Acá está la herida
que hace el otoño
cada vez que pasa
y nos recuerda
quiénes pudimos haber sido.
Vos hurgás en ella.
Obstinado en que no cure
maldecís mi nombre.

Yo te bendigo.

+++

No lavaré con lluvia
los restos
del cadáver
que abandoné
al escuchar el canto
de sirenas roncas.
Cada tanto lo visito
y me reclama
un epitafio
que nunca llego a escribir.

+++

Mientras me hundo en la pavura
me mirás
con esos ojos de vaca
al otro lado del alambre.
Me hablás
de tus muertos
y de los ídolos que mataste
en la quema que hicimos
porque el basurero,
otra vez,
nos olvidó en su recorrido.

+++

No sé si los grillos traen buena o mala suerte,
pero uno se posó sobre mi hombro
y cargué sobre él toda mi fe.

+++

Es verano.
El calor afea todo,
el humo se concentra
en la ropa recién colgada,
la murga gotea su castigo chino.
Ellos creen en la felicidad.
En enero
nadie se detiene a enterrar
el cadáver de su perro
y las sobras de fin de año
son agrias.
No repiquetea la lluvia
en mi techo;
los gritos del vecino,
en cambio,
son claros.
Es verano.
Estás solo,
tu sudor te cubre,
hay una copa vacía
y un gato gris que también me extraña.
Hay un silencio.
Tus lentes como restos de comida en la mesa,
mi ausencia en el borde de los platos.
Nosotros
no creemos en la felicidad.

Poemas de El paso de la babosa, Cave Librum Editorial, 2018




Bio: nació en San Antonio de Padua en marzo de 1976. Es Lic. en Lengua y Literatura, docente en escuelas secundarias del oeste del GBA y en la Universidad Nacional del Oeste (Merlo). Autora de los poemarios El año que fui homeless (Cave Librum, 2014), Hija de mala madre (Cave Librum, 2016) y El paso de la babosa (Cave Librum, 2018). Ha coordinado talleres literarios en defensa de la escuela pública en distintos contextos del partido de Moreno.


lunes, 29 de octubre de 2018

Malkka Bentivegna








La mujer, el pájaro y la víbora
cualquier hechizo pueden deshacer
entre la luz medieval  serafines
y la visión del apocalipsis

Capricornio en las horas
indelebles del signo
ilumina el manuscrito
borra en el libro de la reina
la recepción del ciervo alado.
Miniatura del rey
con su espada y corona
forman un triángulo de luz
cuando muere el dragón
bajo el gran elefante.



...



Premonición de saber dónde cae el cuerpo con su aura
le costara cara la similitud al dolor, detener el miedo es largo gesto de vanidad.
El día es viejo y cruel.



...



Vanitas

Dos cabezas
un pájaro amarillo  volando
Los cráneos en los bordes de las mesas no son de las cabezas vivas
asechando la gloria de su muerte.
Es preciso reflejar la vanidad del sueño
la alegoría de la belleza.
Un pájaro rojo
en una hermosa y enorme carnicería.



...



 Nace del vientre un animal cazado
su columna acida comparte el aire con la tierra
tempestad, gesta el becerro una proclama.

 Sedientos en este hogar vibran desnudos los fantasmas
gritan las novias del lupus.



...



La inmóvil con el pecho lleno de olivos
va marcando su remordimiento al fruto
los cortesanos quitan las ruinas de la casa
escupen bajo el cielo los ojos de los caballos

Es noche de caracoles vibrando en los campos de los muertos
en sus vidas inmaculadas
se da posesión a la memoria ardiente y venenosa
de sus familiares.



...



Cubre con sus brujerías al ladrillo que tapa al niño
sostiene el vicio de su sed.        
La compulsión del amor es un ermitaño
que busca la verdad de su instinto.



...



El oficio de matar es imprevisible
cuando su calma horada
el cuerpo de la mujer roja
dentro de una avenida
llena de faroles
recuerdo o contemplación.
Otra vez la calma es pasto ardiendo.



...



Borran la escritura
pesan en el camino las mentiras
la pálida sombra arde en sus manos
su oficio es el del golpe que trunca puertas
el aspecto de la torre derrota al creyente
gota a gota el aspecto es cobardía
guirnalda de epifanía
de dos hermanas horribles
y sin lenguas pero afortunadas.


Bio: ( San Luis 1983) Poeta y Fotógrafa. Con su trabajo participó en varias muestras y encuentros de poetas.Obtuvo  una beca del Fondo Nacional de las Artes en fotografía ,edición 2016.Publicó su primer libro de Poesías  Noctámbula con la Editorial Revistas Callejeras en 2004. Actualmente trabaja de bibliotecaria. Cordero de Dios es su segundo libro.





































martes, 2 de octubre de 2018

Julián López




En esta casa no hay nada,
no hay alces olisqueando el rastro
ni fusiles humeantes de la cristiandad.
En este cuarto no hay nada
ni la cama horizontal de los ancestros
ni la puerta al bosque áureo
al que estamos obligados.
En esta casa no hay pájaros
enjaulados ni una mesa
donde sentarse a estudiar la materia,
el machacar de los maestros
que piensan que en la casa de los niños
hay gigantes que velan por el sueño
y compran cartucheras.
Pero hay en las paredes de esta casa
dos ventanas
como herencia para toda suerte.
Que el viento sople sus tifones
al oscuro pensamiento del que cree
que el alce vuelva a olisquear su rastro
que el fusilhumee a su propio dios.
Que el tac
de la pezuña en el mármol del umbral
despierte a todos los panteones:
¡fuera de esta casa!
Bienvenidos.



Ahora que la luz empieza a irse antes
como si todo fuese una cinta 
que se mueve tan de a poco,
ahora que el anochecer se adelanta
se mete en el cuerpo y vuelve el impulso
automático de cerrar un poco las ventanas

de acomodar los libros sobre la mesa
porque es el fin del verano y no da igual
que las hojas se abran con la brisa
que se arqueen las tapas y muestren
los círculos del vaso transpirado que apoyamos

como los círculos de pasto quemado
que dejan los ovnis en el patio de atrás 
de las casas de provincia.
Ahora que quiero dormir,
que pienso en sopa mientras trabajo todavía
ante a la misma ventana en la que ayer era el verano
y las golondrinas surfeaban el aire
y volvían a desbarrancarse y a aguantar 

la respiración hasta emerger
otra vez 
a la marea de esa fiesta.
Aunque ahora trabajo y me miento,
me digo que no estoy mirado alrededor
que no tiendo a las ventanas, que estoy tranquilo

me digo, que trabajo, que no miro de reojo, 
que no las busco apenado cuando voy al cuarto 
y paso por el ventanal del pasillo
en el momento en que una peripecia casual e imprevista
-ver volar a un aguilucho en el cielo de Constitución-

me detiene frente al vidrio y quedo
mirando al pájaro que se pierde
y estas ventanas abren todo lo que tienen de cielo
frente a mí, 
para mí,
vacío,
lleno de congoja,
busco en el almanaque, pienso en fechas
que es pronto, que no puede ser
que falta para que tiren de la cinta 
y para nosotros quede del lado gris.
Entonces me pierdo en los retazos de este día:
cuando salí me asombraron los manchones 
de hojas sobre la vereda, pero me distraje
me entretuve como siempre, escuché canciones
pensé en todo lo que no pasó, en lo que pudiera,
y me distraje como siempre y había sido feliz
sin que me diera cuenta
y ahora deben estar
velocidad crucero rumbo al Norte
porque no las veo, porque tal vez se fueron,
porque deben de haberse ido adentro del verano
todo el verano en el que fui feliz por los pájaros 

y me distraje. Me distraje.



Vuelvo en micro a Buenos Aires
en la doble velocidad de la tarde, 
la del sol que se adelanta y se aleja
hacia el país del oeste
la de la luz rasante que todas las veces
parece un ultimátum
y todas las veces
parece derramarse sobre el campo desesperado.
Atravieso la doble velocidad de la tarde
un sistema de moléculas cruzado
por los viajes transversales de la luz, 
todo el tiempo en colisión con los fotones
siempre en la escena del tiempo y de la luz,
la resignación, la noche entrando al campo
con su lámpara oscura.


Trato de escribir pero el poema
reviene de a golpes oscuros
en tumbos imprecisos
queda en la mesa residual:
un desayuno devorado por el otro 
que fui
minutos antes.
Trato -porque se trata-
de escribir lo que está 
detrás del edificio
pero el poema es grácil, 
su silueta exigua y mis palabras 
alfileres romos, lejos 
del filo y de la puntería 
un arquero incapaz 
de atrapar la mariposa.
Trato de escribir el poema
pero es a tientas que subo
para ver la costa desde el promontorio 
y la línea del planeta sometido
por los mares se entrecorta
como un verso en exceso trabajado.
Trato de sentarme
en una silla, trato
de acostarme en una cama,
trato de pisar el mundo con las plantas 
pero son los ojos 
los que huyen de la Tierra
y se pierden en la nube cenagosa.
La prolijidad tiene los cupos
cubiertos de poetas,
yo fracaso.
Quiero el edificio detrás 
de esa mole que cae.


Voy a dejar una cosa acá
para que madure su carne,
quedó en mi mano cuando vadeaba el río
cerca de la orilla,
creo que es el esqueleto de un pez
con una cabellera de algas mal encajada
o una estrella extraña
o una botella de plástico
esmerilada por el uso de las olas.
Voy a dejar acá esta carne
para que se oree
para que encuentre su punto justo de maduración
entre el rayo que la partió y el sacudón
que le entreví: ¡está viva, congéneres!,
miré a los ojos
mientras la culebra vital se escurría a otra cosa.
Voy a dejar este poema acá
porque la mano se me enredó
en lo que expulsa el río
porque ya no lo tolera, porque no es
líquido, ni nadie sabe qué
cómo, para qué, por qué estoy llorando,
es algo suntuoso, es pobre,
creo que es solamente el esqueleto de un pez
que brilla según cambia el idioma del día.
Voy a dejar este poema acá
porque una vez estuvo vivo.



Bio: Buenos Aires, 1965. En 2004 publicó el libro de poemas Bienamado, desde 2006 codirige, junto a Alejandra Zina y Selva Almada, el ciclo de lecturas Carne Argentina. En 2013 Eterna Cadencia Editora publicó su novela Una muchacha muy bella, traducida al neerlandés, al francés y al inglés. En 2018 Penguin Random House publicó su novela La ilusión de los mamíferos.