domingo, 6 de marzo de 2011

Eloísa Oliva


Nosotros adoramos
a la lentitud
por eso
nuestro dios es ese álamo
que ahora,
a las siete de la tarde
dibuja su figura en la pared
del edificio







padre a hijo

ahora, de pie frente a los restos
la cara opaca y la parrilla
sin carbón
le dice vos sabés, Agustín,
de un paquete así de leña
no queda más que esta ceniza

y la ceniza va haciéndose nubes
nubes chiquitas
que se alejan






1 de enero

En el jardín las flores tiemblan
en la brasa del último aire. Un hombre
se acerca y hunde
su cuerpo en la silla
olvidada junto a las hortensias.
Cruza los brazos, un short
es todo lo que lo protege
de la inclemencia de un nuevo año
Como si plantara
una semilla el hombre
mira
un punto fijo en la tarde. Y espera
que finalmente ahí
crezca algo
así como un sueño, y venga
de la noche calurosa, hacia él.



***



Corríamos
alrededor del farol
los cuerpos
de los cascarudos
deshaciéndose
bajo las zapatillas

Ciegamente
corríamos

hacia la luz, al grillo

escondiéndonos, aprendiéndonos
la música

Nota:Nació en 1978, en Buenos Aires. Vivió gran parte de su niñez y adolescencia en Neuquén y actualmente reside en Córdoba. Estudió comunicación social y cine. Participó en las antologías Espuma de rabia (La Creciente, 2004), Mirad al cielo: ¡Los renos caen ardiendo! (Clase Turista / CCEBA, 2009), Cucrito (Textos de Cartón 2010) y Dora narra (Caballo Negro / Recovecos, 2010). Las publicaciones Alguien llama, El banquete, Diario de Poesía y Replicante incluyeron una selección de sus poemas. Publicó los libros Humus (La Creciente, 2005), y 1027 (Nudista, 2010). Fue residente en RUSA (Residencia Un Solo Artista, Rosario, 2008). Entre 2007 y 2008 formó parte de editorial La Creciente.

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