sábado, 11 de septiembre de 2010

Gianni Siccardi


El amor no es casi nada

De sus ojos partía un hilo
que terminaba en mis ojos.

De modo que nuestras miradas
recorrían simultáneamente
el pasado, el presente y el porvenir.

El amor no es más que una pequeña cosa:
el tiempo
un hilo
una mirada.






Travesía

Antes de conocer su tristeza yo le decía
estás en el libro que leo
tu carne borra las letras de todo libro
intento que tu cuerpo sea más hermoso que cualquier
abrazo que haya podido dar
que cualquier ruido que haya podido asustarme en el
pantano de la noche
que cualquier partida de dados
que cualquier sueño por el que haya apostado
trato de mirar el libro como lo miraría tu cuerpo.
Antes de conocer su tristeza
yo le hablaba de sus costumbres lujosas asestadas en
pleno día
sus costumbres inagotables de hermosa parturienta
su boca más despierta que todos los lenguajes.
Cuerpo vivo
entreabierto
todo te llega como una vieja dolencia.


Paso mi vida en tu vida
así como los condenados pasan sobre los rostros
queridos
lo que no hicieron
lo que no pudieron conocer
así como tu cuerpo está escrito en todos los libros.


Paso mi vida en tu vida
así como los condenados pasan sobre los rostros
queridos
lo que no hicieron
lo que no pudieron conocer
así como tu cuerpo está escrito en todos los libros.


Estoy bajo la noche
bajo el olor profundo del barco
puedo morir o sobrevivir
sin recuerdos ni excusas
en la miseria de esta gente
entre gritos y ropas desgarradas
abandonarme en la tormenta
Estoy en su cuerpo como en una travesía
como en una tela de araña
como en el plumaje de las drogas sagradas
sin más destino que crecer entre sus dientes
entreabiertos.


Viajo por su cuerpo como por una sonrisa
abro sus ojos como en un río
encuentro sus ojos de marea en marea
alejo lo que no me pertenece.
Estamos solos en casas desconocidas
en otras ciudades
son otras las caras que olvidamos
cuando toco su cuerpo
otros los olores que nos enloquecen.
Mi cuerpo está en el suyo como en un naufragio
como en un puente sobre mis sentidos
podemos morir o sobrevivir
y veo mi vida sin mirarla
sin recordar lo que me aterra.


Puedo morir o sobrevivir
en el furor que se despierta
en el agua en la noche en su cuerpo.
Miro dentro suyo y no veo sino mi vida
otros viajes lentos como en una siesta
como otros países
como otras costumbres y lenguajes.
Estoy bajo cubierta
un loco se arrastra por el piso y canta
quisiera tener miedo ahora
la cara helada por el viento y el agua
y golpear y caer en la cubierta húmeda.
Estoy junto a su cuerpo salado
lo encuentro de marea en marea
toco sus ojos como un loco
toco sus ojos como un asesino.


Esos son los ojos que amas
ella está a tu lado
hace tanto que no se abandona
las plazas las calles los rincones
aquella habitación
la niebla y las mañanas
algunos días o momentos giran alrededor de tu vida
palabras absolutas que se escucharon o dijeron
giran alrededor de tu vida
son las cosas que tocas sin saberlo
lo que ves sin saberlo
lo que encuentras en cada gesto son sus ojos
y ves por sus ojos sin saberlo
sin recordar lo que te aterra.


Los que miran y están a su lado como lenguas
ardientes
sin ser ella misma ni parte de ella ni de su vida
terrestre
pero giran alrededor de su vida y sus vestiduras
y costumbres
llevan sus ademanes
ah, su cabeza vuela.


Ahora ahora
si se enciende el camino
si nada nos es negado
si estas gotas de incienso son la luz
los ojos de los amantes que no se matarían por amor
ojos ligeramente explosivos
que no morirían sino por distracción.
Tanta simiente tanta luz
puede venir el verano y devorar todo esto.
De pronto soy otro
nada de lo que he vivido
ningún recuerdo me convierte en otro
pero soy otro
soy el lenguaje entre tu cuerpo y la noche
soy el lenguaje
entre lo que se va hacia otras habitaciones y
aventuras
y lo que permanece
para durar en su cuerpo
y ella conoce lo que permanece
es parte de su cuerpo
lo lleva en cada movimiento
cuando camina cuando mira
cuando camina en el verano bajo el sol
y lleva ese lenguaje
donde se dieron la dicha los olores
los descubrimientos los abrazos
las repentinas simpatías
y ella lleva su cuerpo
como una alcoba donde se han dicho los secretos
las cosas graves que llenan el mundo
o lo vacían de pronto.


Soy otro
otro junto a su cuerpo
mis manos son las mismas
y mi boca
pero tocan su cuerpo como un loco
tocan su cuerpo como un asesino.






Preguntas

Sentado en su silla envejecida
el anciano interroga
a la noche.

Afuera
el árbol triste
cubierto de pájaros
sostiene el horizonte.
Las cenizas adormecen
los muelles de la noche,
El cielo sangra.

Dónde están los caminos
que dibujaba el sol?
Dónde están los días
en que el amor cantaba?

Esta es la hora nupcial.
Las sombras se detienen
al borde de la casa
pero entran rumores
voces impetuosas
siluetas de otro tiempo.

Cuando el anciano cierra los párpados
empieza la boda
entre el crepúsculo y la noche.
Cuando abre la boca
unas pocas palabras secretas
atraviesan su vida.
Una dicha intransferible
lo mira desde su juventud.
Con los ojos cerrados
entrega confiadamente su pasado
a la noche que comienza.

Nota:Gianni Siccardi nació en Banfield (Prov. de Bs. Aires), el 27 de septiembre de 1933 ,
Libros publicados:Conversaciones (1962, Nueva Expresión, Travesía (1967, Sunda), Ella (1989, Ed. del sol),Fragmentos (1995, Topatumba)

viernes, 10 de septiembre de 2010

Soledad Castresana


Piedra

Aún
lo que no tiene conciencia
puede hacer sombra.

De Selección natural (2010, inédito)



Liebre

Una estrella
me imanta los ojos.
Se escucha un estruendo.
Espero en la luz.

De Selección natural (2010, inédito)




Hermafrodita

Soy suficiente
Me ofrezco
solo
por la especie.

De Selección natural (2010, inédito)





Pez de mar

En este mundo de lágrimas
los párpados sobran.

De Selección natural (2010, inédito)





La supervivencia del más leve

Una hormiga
carga una espina.
En la punta
una mariposa
descansa.

De Selección natural (2010, inédito)






La dolorosa

Un relámpago
me roza el pelo
y yo
con los pies mojados.

De Selección natural (2010, inédito)





Manta raya

Si fuera pájaro
nadaría.
El mar
descansa en el aire.

De Selección natural (2010, inédito)




La tarea

Llega el padre a la casa. Trae un saco de huesos
que deja a los pies de las hijas.
Ellas aceptan la tarea.

Unas tejen con flores de sombra.
Otras bordan con tientos de laurel
las figuras de mujeres en silencio.

Entra el hermano en la casa
con un vellón de lana cruda.
Ellas trenzan la noche en una soga,
acompañan al padre hasta el jardín

donde lo envuelven, sin miedo,
como si fuera un hombre.

(inédito)

jueves, 9 de septiembre de 2010

Fernando Aita


La lucha

Carisma bruto y los brazos de un oso.
Pensaba ganarse la vida sin gastarse
el lomo como los trabajadores:
a los golpes. Pero no se llega
sin disciplina, sin obediencia:
el que madruga y acata, sirve;
y el que no, está en la lona.

Hizo guantes, le daban
unos pesos, y se ganó la simpatía
de Don Chicho. Las canas doradas,
dos dientes, la joyería, como un señor feudal,
distribuía la riqueza entre los necesitados
para tomar el bombo, la bandera, la calle.
Y apadrinó al crédito local
en un plantel de lucha libre.

Peleó con falsos titanes
por la periferia. La fama,
ajena: una máscara roja.
Nombre doble y doble vida.
Comienzo entre abucheos,
que bancan el espectáculo, con los malos
ventajistas y mañosos. Hasta los buenos
gestos, y la frecuencia en el triunfo,
que todos adoran. Bueno y malo
es una lucha de matices.

Miden sus fuerzas los rivales,
los compañeros en el ring,
saludo desde orillas,
y al centro de un salto,
retumbar de maderas,
choque calculado,
danza forzuda,
giros de colores,
vuelcos, estrépitos
de tablas, barullo de tribuna,
cuenta, contra, cuenta,
las manos arriba.

Admirado del tumulto infantil,
atrás del telón, sin disfraz,
se convierte en lo que es:
uno
entre tantos, en la lucha privada
de público, que busca ganar
algo.


De Épica chusma (2007)




Forastero

Estoy en Babia, llevo lentes de sol
y auriculares: la tarde está blanca
de luz y ensordece el barullo.
Traigo las suelas flacas,
en la ropa el polvo de los caminos,
la piel de la cara quemada.

Quiera o no, subrayo la frontera.
Soy el que alienta los deseos
de traspasarla y el argumento
del que monta guardia.
Lo diferente nos tira
como temor o deseo.
Pero ¿me van a repeler o asimilarme?
¿Soy una amenaza? ¿Un mensaje
de invasores? ¿Un pionero del exilio?
Uno que desafía la armonía:
¿qué nos une y nos iguala?
¿Qué nos distingue?

Me buscan rasgos familiares,
me interrogan centinelas:
“¿Qué dejaste atrás?"
Tierra.
“¿Qué se te dio por meterte en esta?"
La vida cuesta menos,
se ve más horizonte.
“¿Tan fuerte es la esperanza
para mandarte a territorio ajeno?"
¿La esperanza es quedarse?
Yo le tengo fe a mis pasos.
“¿Qué llevás en la mochila?"
Papeles, unas frutas, un licor.

Diviértanse con los apodos,
con los ademanes que tapan
los huecos entre mis palabras,
con la tonada antes de que se diluya
y se me pegue la música de su dialecto.

El futuro me reclama
la memoria,
lo mismo que el pasado,
que se borra
y se reescribe.






Intemperie

El canillita se refugia en su puesto,
su gorro y su bufanda.
Las lágrimas no son del frío.
Acaba de recibir noticias.
Un mensajito de su novia.
“Tenemos que hablar”.






Adiós

Salimos del café y de nuestras vidas,
con sonrisas resignadas y un abrazo.
Cada uno con dos juegos
de llaves propias.

De Lengua extranjera (inédito).


Nota:Fernando Aíta nació en Avellaneda, Buenos Aires, en 1975. Estudió Letras e Inglés. Escribe. Publicó Épica chusma (Ediciones del Dock, 2007). Participó en Poesía en tierra (FCE, 2005) y Antología de Ensayos En Vivo Vol. 1 (Ensayos en libro, 2009). Colabora con textos e ideas en distintos proyectos: GraFiTi -escritos en la calle-, Ñusléter – 24 hs. de literatura, Ñuspéiper, Cámara Flashera, Adonde va la lluvia, Ensayos en vivo, LosMalllevados…
Le interesan las relaciones entre comunicación y creación colectiva.
www.fernandoaita.com.ar - fernando@niusleter.com.ar

miércoles, 8 de septiembre de 2010

Graciela Perosio



***

Abandoné mi personaje, y se deshizo el argumento.
Quedaron siquiera lamparazos,
relumbrones sorpresivos y breves,
fantasmagorías de perfiles
en el evanescente teatro de la vida.
Me senté a esperar
y aprendí a ver los hilos
que nos manejan como marionetas.
Hilvanes que tal vez, nosotras mismas tendimos
como peligrosas madejas del pasado.
Comencé a destejer, lavar la lana,
(enderezar la endecha)
y, calzado el cordón en el huso,
nuevamente arremeter en el telar del tiempo.

Vi también, al final, la tarea habitual amanecida.
El gran secreto de estar solo en los actos.





***


el adolescente entró al locutorio
al sentarse frente a la computadora alzó sus brazos
para sacarse el buzo que arrastró la remera enrollada
vi el vientre plano y moreno:
un triángulo de vello negro crecía
desde la base del ombligo hacia el pecho.
pensé en una mano pequeña recorriéndolo
pensé en la radiante vibración de esa piel
la carne desnuda grita –perentoria-
su fragilidad,
pero el adolescente ignoró por igual
su indefensión
y mi mirada.





***

Siempre hay un poco de dolor que queda.
un instante filoso que recuerda
la carne perentoria, las miserias,
el oscuro miedillo de la muerte, la callada.
Sólo aguardar que pase y se deslice
como agua que sueña una cascada.
Sostener aún la ternura de lo humano,
El tibio olor de la materia corruptible
pero, con un corazón que intuye otra manera,
otra respiración completamente afuera.
(Alguna vez nos darán vuelta como a un guante.)

La estrella, el roble y yo seremos pura savia
Que vuela a la velocidad secreta de la lámpara.






***

guardo un tesoro en un sencillo tiesto de barro
colgado de la urbana reja del balcón.
son raíces de junquillos silvestres
medrando en un terrón de tierra pampeana.
al promediar el invierno, cada año,
asoman verdes puntitas
que se convertirán en alegre cabellera cimbreante.
y sobre ella, delicados plumerillos claros
que, casi en primavera, constelan
como estrellas blancas, celestes, azuladas
la repoblada cabeza de maceta.

ese ramo sencillo y eficaz,
puntual e inequívoco,
enciende en mi pecho la gratitud
por lo cabal.



Nota:Graciela Perosio nació en Buenos Aires en 1950. Egresada de la Facultad de Historia y Letras de la Universidad del Salvador. Dirigió el Departamento de Extensión Cultural del Instituto de Cultura Religiosa Superior. Recibió la Beca de Investigación del Fondo Nacional de las Artes para estudiar la obra del poeta argentino Carlos Latorre. Ha publicado siete libros de poesía: Del luminoso error, Brechas del Muro, La varita del mago, La vida espera, La entrada secreta, Regreso a la fuente y Sin andarivel.
Desde 1978 coordina el taller Las voces, dedicado al estudio y fomento de la creatividad aplicada a la escritura. Su obra ha servido de inspiración a otros artistas destacándose la muestra escultórica sobre La vida espera que Aroldo Lewy hiciera en el Museo Luis Perlotti. Por otra parte, un grupo de jóvenes que investiga las posibilidades de las perfomances multimediáticas, bajo la dirección de Elizabeth Dib, ha montado dos de ellas como comentario a Regreso a la fuente (Centro Cultural de la Cooperación y Casa de la Lectura,respectivamente) Su obra está siendo traducida al portugués y al italiano, habiéndose difundido por diversas publicaciones gráficas y sitios de la red.

martes, 7 de septiembre de 2010

Lucas Soares






de El sueño de ellas (Bajo la luna)


*


el vuelo demorado
en esta isla todo es así, los vuelos
se demoran, lo que puede fallar
falla, salió todo mal en este viaje
los destinos se torcieron
en un avión ínfimo
sobrecargado de gente, algunos locales
pensé en vos, no me preguntes por qué
pensé en vos
en ese avioncito maltrecho
todo viene fallando tanto
en la tierra donde encima perdimos
la capacidad de enojarnos
es que se ha dañao
me dice un isleño
ahá…y cuándo es que se arregla?
(encogiéndose de hombros)
cuando se tenga que arreglar


*


con la mitad del cuerpo hundido
cruzamos un mar entre bandadas
de tábanos, cada tanto algún barco
nos ignoraba y la cabeza de un perro
nadaba convencida hacia la orilla

apenas dimos con una playa dibujaste
con la punta del pie en la arena
la vuelta recorrida que el agua
borró enseguida


*


un infierno sonoro de insectos, los ojos
huecos de los peces en la arena
y esa sombrilla que nos daba
terror abrir porque siempre
salía algún bicho 

últimamente la vegetación
inútil de los sueños
me despierta mal


*


cuando vuelvo al campo
reparto mi tiempo en cuestiones banales
observar cómo pega el sol
en las partículas que flotan en el aire
movidas por la respiración, o tal vez 
las nervaduras que se forman
en los párpados como telón
la siesta que no puedo dormir 


*


íbamos con mi madre al cementerio
quería dejarle unas flores a su padre

años que no escuchaba ese silencio
un cartel enorme
alertando sobre el dengue

por favor no deje sus flores en agua

tiesa, con el ramo entre las manos
mi madre esperó a que robara el florero
de la lápida ilegible de al lado
para acomodarle a mi abuelo que no conocí
las flores en arena


*


Bio: Lucas Soares (Buenos Aires, 1974). Publicó los libros de poesía: El río ebrio (Paradiso, 2005), El sueño de las puertas (Alción, 2006), Mudanza (Paradiso, 2009), Roña (VOX, 2013) y El sueño de ellas (Bajo la luna, 2014). Poemas suyos aparecieron en diversas antologías y publicaciones impresas y virtuales.



lunes, 6 de septiembre de 2010

Jimena Repetto


Tres átomos

Dijo que tenía tres átomos tatuados
y giraban
sobre su piel
sobre su pecho
sobre donde, imagino,
estará su corazón.

Dijo que eran negros
profundos
como serán las estrellas
las moscas de verano
o los autos que recorren las autopistas.

No sé por qué
pero los átomos
me generaron cierta intriga
como si escondieran un mandala.

Le pedí que me mostrara esas partículas
pequeñas cicatrices
y sabía
que podía no haber regreso
en la habitación oscura
la luz amarilla por la ventana
sin frío ni calor.

Dijo que no le había dolido nada
y se desnudó para mostrarme
sus tres heridas.

Apoyé la cabeza, compasiva,
y los escuché
como si le latieran
los átomos
y los sentí girar
quietos
en las órbitas.

No dije nada para no interrumpir
el movimiento
infinito
celeste
de lo dado.

Y lo que sucedió fue por eso
nada más que por eso
porque no quería que me preguntara
qué pensaba de algo tan simple
como la posibilidad de que el universo se detuviera
y nos dejara pasivos.

Y yo le dije,
aunque no debería haber dicho,
que no le temo a nada
salvo
a la contemplación.






Elefante

La cama del hotel
inmensa sucia
un elefante dormido
al costado de la ruta.

Las sábanas revueltas
pliegues de carne gris
que envuelven pesadillas.

Decidimos que lo mejor
era abandonar los planes.

Nos repartimos las fotos en silencio
como un botín de asfalto.






Una línea amarilla


En las rutas
una línea amarilla
fuga y divide
la marca del sol sobre el asfalto
cicatriz del pasto más verde.

Ojalá creyera que por algo
existe cada tallo o instante
el presente ante los ojos
los carteles que sugieren
una civilización mía y lejana.

Mientras, el tiempo recorre
la carga de las revelaciones perfectas.

La ceguera como excusa, siempre,
para sobrevivir al viaje en el que todo
y nada en un punto
a veces estalla.






Camiones

En la estación
son pocos los que evitan
saludar con movimientos de ahogado
a los que se van.

Los que se quedan siempre
guardan un recuerdo
previo a la distancia.

Ayer llegaste
como un conductor de camión
rojo y solemne
bloquea las rutas
a quienes pretenden esquivarlo.

Dormimos juntos y me abrazaste.

Así los astronautas sientan banderas
en desiertos sin dueños
y después
abandonan el espacio.


Nota:Jimena Repetto es Lic. en Letras por la UBA, donde hoy cursa su Doctorado. En el 2005, fue becada para estudiar Dirección de Cine en el CIEVYC. Desde el 2007, dirige la Revista Siamesa (www.revistasiamesa.com.ar). Fue seleccionada en el Ctro. Cultural R. Rojas para realizar clínicas de crónica, narrativa, novela y poesía. Organizó, junto a sus amigos, el ciclo de poesía y música “Ah Um dijo un sapito”. Escribió y co-dirigió la obra teatral “Bypass: que las cosas sean como siempre debieron ser”. Protagonizó el cortometraje “Herida: o la felicidad” de Melisa Brito Aller, que participó de diversos festivales y ganó el “Premio Mención Especial a Mejor Cortometraje” en el “VI Festival Internacional de Cine/Corto de Tapiales”.
Hoy en día, participa de la Escuela de Escritores que se desarrolla en el Ctro. Cultural R. Rojas. Sus textos literarios, crónicas y críticas aparecieron en diversas antologías y medios culturales. Le gusta que le escriban a jimenarepetto@gmail.com

domingo, 5 de septiembre de 2010

Agustín Marcenaro


Papelitos

Estoy quieto
Y sin embargo debo viajar a unos 50 kilómetros por hora.
El 203 va directo a Victoria.
Allí me espera: trabajo.
Llevo mis huesos y el único cerebro que tengo.
Los prestaré y a cambio me darán unos papeles con caras de hombres
que ya prestaron sus huesos y su cerebro.
Con esos papeles puedo vivir sin pedir nada a nadie.
Esos papeles son parte de nuestra libertad.
Dependemos de ellos.
Si, dependemos de papelitos que creamos nosotros o unos nosotros pasados
y que ahora ya casi valen más que nosotros mismos.
Estoy seguro que alguien a cambio de muchos muchos papelitos:
Mataría a otro,
o robaría,
o traicionaría,
o mentiría,
o todas juntas
o haría cualquier maldad.
Muchas personas, incluso personas que amo, me juzgan y me denigran por no interesarme demasiado por esos papelitos.
Yo sé que los necesito para comer,
para viajar en este colectivo,
para vestirme,
para bañarme con agua caliente,
para comprarme esos chocolates que me gustan.
Pero también sé que no los necesito para sonreír,
para amar,
para abrazar,
para soñar,
para cantar,
para hacer el amor,
para hacer poesía.
No preguntaré que es más importante porque tiene mucho sentido, mucho sentir.
El tema es que esos papelitos nos viven a nosotros más de lo que nosotros los vivimos a ellos.
De chico me mandaron a un colegio donde todos tenían muchos papelitos.
Mi familia no tenía tantos papelitos y entonces aprendí por primera vez lo que era la soledad.
No entendí, ni entenderé jamás porque esos papelitos hacen que la gente sea de una forma o de otra. Que se separen en grupos, según la cantidad de papelitos que tengan.
Clase alta es mucho papelitos,
clase media algunos papelitos,
clase baja casi nada de papelitos.
Después fui a un colegio donde ninguno teníamos demasiados papelitos y ahí conocí la amistad. El estar para el otro, como los tres mosqueteros, los papelitos eran sólo ganas de compartir un partido de fútbol o una coca a la salida.
Al poco tiempo entré en el juego, daba tiempo mío para hacer que otros tengan más papelitos por unos pocos que me daban a mí. Aprendí a ser usado por gente que sólo deseaba papelitos sin importar cuánto dolor pueda guardar un corazón.
Llorar es parte de un sentir. Lo escribo porque se llorar, porque lo hago al escribir lo que me duele,
lo hago al entender lo que me duele que nos conquiste un pedacito de árbol procesado de tal manera que salen de todos los colores.
Algunos se ganan papelitos gastando papelitos en alguna cosa que después venden por más papelitos, a otros les dan papelitos por llevar pizza de un lado a otro, a otros le dan papelitos por estar toda la noche cuidando una casa, a otros les dan papelitos por llamar a gente y ofrecerles mentiras.
En el mundo pasan cosas muy feas por papelitos, una cosa fea se llama: política, donde muchos se pelean por tener el poder de todos los papelitos de un país.
Y algunos países que quieren muchos papelitos son capaces de inventar guerras para robar los recursos de otro país y así entonces llenarse de más papelitos para que sus habitantes las gasten en cosas totalmente superficiales.
Gente en el mundo muere porque esos papelitos de mierda se los lleva otra gente que no sabe amar.
Yo sufro por esa gente, por los que no tienen los papelitos y por los que no saben amar.

A mi me gusta la parte en la que el Guasón quema todos los billetes, y Batman se quiere matar.

También me duele pensar que un plantita linda que a mi me gusta fumar este prohibida y que para poder tener un poquito de ella también tenga que dar papelitos a cambio.
Hasta la creación de mi Dios que tanto amo está vendida a este sistema que te aleja de lo que hace bien.
Igualmente tengo fe.
En verdad: tengo muchas cosas invisibles que los papelitos no pueden comprar, ni vender, ni tener a cambio de nada.

Papelitos, todos quieren llenarse de ellos, miren acá tienen, disfruten de este renglón lleno de símbolos de papelitos: $$$$$$$$$$$$$$$$$$$$$$$$$$$$$$$$$$$$$$$$$$
¿te gustan?
Recortalos de la hoja, o hace copy-paste, llevatelos.

Papelitos, papelitos

Si un día reencarno, quiero ser papelito, uno grande, de mucho valor,
tal vez entonces:
me quieran mucho más.-






Sillón celeste corazón

Se acercan las horas para pedirme perdón.

El tiempo pisa descalzo.

Entre lo espeso del conflicto,
los remolinos de un milagro me arrastran al punto
donde la vida son escenas bohemias-imperfectas
de una película que no quiere director,
que no quiere toma 2, que no quiere funciones,
ni maquillaje, ni post-producción.


Aquí me encuentro,
escenografías naturales, espacios del amor,
entre un árbol que sueña con dar paltas,
en el pulmón de una manzana de edificios domino
de luces desparejas y parejas,
estrellas-canciones
entonando las melodías que desata
...un Sillón Celeste Corazón.

Lugar
con una mesa acuática, y tus idas y venidas,
desprendiendo tu calor.

Aspiro,
divinidad de deja vu, de inexplicable entendimiento,
la cocina sabe callarme pensamientos-

Vos desde un espejo siempre me miras igual.

Surgís desde lo invisible.
Buscándome,
subís
a tus puntitas de pie,
para colorear,
a base de sonrisas,
la naturaleza que nos libera,
que nos canta,
que nos imagina,
que nos pellizca,
que nos
pellizca sueños... que viven para no despertar.

Dice a mis ojos.
Los ojos míos de la calle,
los que ahora aprenden a ser mimados,
los que ahora respiran del vapor que libera tu boca,
como una sopa que deja su humo libre
para hacerse sabor en los sentidos.

Y sin dejar de ser salvajes,
ojos caballeros, los míos,
que te dejan pasar, una y otra vez,
a mis rincones más modestos,
a mis esquinas más incompletas.

Cuando mis manos, que no buscan,
son atraídas por tu cadera,
y el poema no pierde el sentido de sentir,
y gana todo lo que no se ve,
mis manos que son atraídas
por tu cintura
que me festeja las muecas menos movedizas
mientras
tu cuello ejerce su soberano poder sobre mí.

El aire es de nubes cargadas de sol
La casita azul que nos guarda,
nos trae a nosotros,
para que bebamos de nuestros ríos
y comamos de nuestros mares,
para enseñarnos
a esperar juntos

la noche en que las noches,

dejen de ser segundos.






La fotógrafa

La fotógrafa se llama Angela

En la esquina de San Juan y Defensa
la besé y la vi por primera vez -.
También le di la mano
Y caminamos
Y nos miramos
Y nos hablamos hasta callarnos.
La noche sacudía su magia sobre San Telmo
Brillaban celestiales a su paso: las luces del 29.
De fondo, sonaba el canto a coro de veredas y adoquines.
No es culpa de mi imaginación
era el alma de al lado liberando encanto.
La miré cada 3 pasos y la deseé cada medio.

Fuimos al bar “La Resistencia”
entramos y nos tomamos unas cervezas negras.
Fue una gran sesión fotográfica,
yo no llevé cámara, ella no la sacó de su bolso.
pero nos fotografiamos hasta meternos en nuestros flashes-
Claro que eso pasó.
Y pasaron indios de fuego entre cada mirada
gritaban algo así como:
“almas viejas se reencuentran! almas viejas se reencuentran!”
De pronto del pico de la botella
empezaron a salir rayos de crayones de colores
que despegaban con fuerza hacia el cielo razzo como cohetes del amor.
Su sonrisa apareció pidiendo pista entre las hojas verdes de la felicidad
y nos trepamos a los momentos como si fuesen palmeras llenas de cocos.
“Bajé de mi mundo a buscarte” la mujer hermosa confesó.
Yo me dejé los ojos y la miré hasta estallar.
El bar desapareció.
Flotamos por avenidas viejas,
vimos al señor museo muriendo y a doña plaza siendo soñada por la noche.
Me extrañó no ver al viejo de la esquina que le vendía merca a los tacheros,
después me di cuenta de que nadie desaparece.
A mi lado: ella camina y su pelo ondulado tiene doble amortiguación
Pisa con el pie izquierdo, después con el derecho: como yo!
Y sé que es de otro planeta,
como el Diego, como E.T., como Lucky Dube, como King Kong.
Pero lo que nunca imaginé es que podía haber unA extraterrestre
capaz de hacerme sentir en otro universo.
¿vos también sentís que la calle y la vereda se aman?
Al minuto abrió la puerta de su departamento
y al minuto y un segundo: el mundo enloqueció.
El paisaje del ventanal que daba al sillón era:
Un Árbol encontrando libertad-
Risa de magia a punto de ser descubierta,
cada beso fue una copa de vino,
hasta que le vomité la alfombra con un poema enano.
“me fumaría lo que estas pensando” pensé por fuera de mí.
Por dentro, en cambio, me repetía: “que buena que estás”
Y estas muy buena, lo digo en lunfardo
y lo puedo decir en francés: Je veux votre peau-
que quiere decir: Quiero tu piel.

Al rato,
Te dije con mis manos: algo sobre el mundo.
Pero vos te quedastes con mis manos.
Entendí feliz que
A nadie le importaba el mundo
esa noche
en ese sillón.

La casita azul que nos transportaba giró toda la noche en círculos,
Sobre su propio eje, invisible a todo: se iluminó.
El ambiente nos exhalaba,
nos enredamos y siendo una partícula de sueño
Parimos hasta dar a luz nuestra luz,
luz
que por la mañana nos vendría a despertar.







Alarde flaco

Dos o tres veces al día
deseo ver en tu poema
un poco de mí.
Después descanso.
Tomó el coraje con las mismas manos que al miedo,
alarde flaco de perfecta escupida que amasa lo que faltas
-pasadas pisadas fuentes de perdón-
mi pensamiento frente al tuyo
desnudos
no se piensan, se muerden.


Seguís tu camino –dibujos para colorear con fuego-
no sabes que me pisas
que llevas mi sangre de glóbulos miel
en tus pies cubiertos de trincheras.

Envuelto en sol
como un chicle masticado al calor de una baldosa
me pegoteo a tus pasos
para que te des vuelta
para que te des cuenta
de que
:
me llevas chorreando huellas
en lo más perdido de tus suelas.



Nota: poeta, artista y realizador audiovisual argentino, nacido el 24 de febrero de 1986 en Buenos Aires. Es también un activo blogger que ha creado dos blogs:
Bubón Bardó (http://bubonbardo.blogspot.com/)
y Escenas de Bohemio (http://escenasdebohemio.blogspot.com/),
sitios donde difunde buena parte de su obra.
Actualmente está reeditando su primer libro “El bardo de bubón (poemas de un pus colorido)” editado por Milena Caserola en el 2010, con pronta presentación.
Además es el creador de Espantapájaros, ciclo de arte y poesía que organiza junto con Jimena Arnolfi (periodista y poeta) y Leandro Gabilondo (escritor); donde se conjugan las artes en un espacio poético independiente. http://espantapajarosarte.blogspot.com/
Asimismo participa como columnista en la revista digital “El caos que te parió”, donde cada mes escribe su columna llamada “Relatos de ratos”.
Publicó sus textos en varios medios latinoamericano y es miembro del Staff internacional de Letra de Cambio. La Nueva Literatura de Analecta Literaria.