lunes, 6 de septiembre de 2010

Jimena Repetto


Tres átomos

Dijo que tenía tres átomos tatuados
y giraban
sobre su piel
sobre su pecho
sobre donde, imagino,
estará su corazón.

Dijo que eran negros
profundos
como serán las estrellas
las moscas de verano
o los autos que recorren las autopistas.

No sé por qué
pero los átomos
me generaron cierta intriga
como si escondieran un mandala.

Le pedí que me mostrara esas partículas
pequeñas cicatrices
y sabía
que podía no haber regreso
en la habitación oscura
la luz amarilla por la ventana
sin frío ni calor.

Dijo que no le había dolido nada
y se desnudó para mostrarme
sus tres heridas.

Apoyé la cabeza, compasiva,
y los escuché
como si le latieran
los átomos
y los sentí girar
quietos
en las órbitas.

No dije nada para no interrumpir
el movimiento
infinito
celeste
de lo dado.

Y lo que sucedió fue por eso
nada más que por eso
porque no quería que me preguntara
qué pensaba de algo tan simple
como la posibilidad de que el universo se detuviera
y nos dejara pasivos.

Y yo le dije,
aunque no debería haber dicho,
que no le temo a nada
salvo
a la contemplación.






Elefante

La cama del hotel
inmensa sucia
un elefante dormido
al costado de la ruta.

Las sábanas revueltas
pliegues de carne gris
que envuelven pesadillas.

Decidimos que lo mejor
era abandonar los planes.

Nos repartimos las fotos en silencio
como un botín de asfalto.






Una línea amarilla


En las rutas
una línea amarilla
fuga y divide
la marca del sol sobre el asfalto
cicatriz del pasto más verde.

Ojalá creyera que por algo
existe cada tallo o instante
el presente ante los ojos
los carteles que sugieren
una civilización mía y lejana.

Mientras, el tiempo recorre
la carga de las revelaciones perfectas.

La ceguera como excusa, siempre,
para sobrevivir al viaje en el que todo
y nada en un punto
a veces estalla.






Camiones

En la estación
son pocos los que evitan
saludar con movimientos de ahogado
a los que se van.

Los que se quedan siempre
guardan un recuerdo
previo a la distancia.

Ayer llegaste
como un conductor de camión
rojo y solemne
bloquea las rutas
a quienes pretenden esquivarlo.

Dormimos juntos y me abrazaste.

Así los astronautas sientan banderas
en desiertos sin dueños
y después
abandonan el espacio.


Nota:Jimena Repetto es Lic. en Letras por la UBA, donde hoy cursa su Doctorado. En el 2005, fue becada para estudiar Dirección de Cine en el CIEVYC. Desde el 2007, dirige la Revista Siamesa (www.revistasiamesa.com.ar). Fue seleccionada en el Ctro. Cultural R. Rojas para realizar clínicas de crónica, narrativa, novela y poesía. Organizó, junto a sus amigos, el ciclo de poesía y música “Ah Um dijo un sapito”. Escribió y co-dirigió la obra teatral “Bypass: que las cosas sean como siempre debieron ser”. Protagonizó el cortometraje “Herida: o la felicidad” de Melisa Brito Aller, que participó de diversos festivales y ganó el “Premio Mención Especial a Mejor Cortometraje” en el “VI Festival Internacional de Cine/Corto de Tapiales”.
Hoy en día, participa de la Escuela de Escritores que se desarrolla en el Ctro. Cultural R. Rojas. Sus textos literarios, crónicas y críticas aparecieron en diversas antologías y medios culturales. Le gusta que le escriban a jimenarepetto@gmail.com

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